El Consejo de Gobierno del Principado autorizó ayer un gasto de 20,6 millones de euros para diferentes proyectos de saneamiento en varios concejos de la región. El de mayor cuantía, con una partida 12,3 millones de euros, es el del colector interceptor de los ríos Aboño y Pinzales. Esta obra, que el Principado tienen previsto adjudicar a principios de 2007, es una de las inversiones estrella en material medioambiental en la parte de los presupuestos autonómicos correspondiente a Gijón.
El proyecto, que pretende mejorar la calidad de todo el área marítima de influencia de Gijón y Carreño, se acometerá en dos fases con un plazo de ejecución de 36 meses. La primera de esas fases, que cuenta con el presupuesto autorizado ayer de 12,3 millones de euros, comprende el tramo existente entre la actual depuradora de Aboño, en La Reguerona, y la zona industrial de Veriña.
La segunda fase, que dispondrá de un presupuesto de cinco millones de euros, es la comprendida entre Veriña y Fresno. El Principado quiere simultanear su ejecución y comenzar las obras de este tramo también el año que viene
Las parroquias de la zona Oeste que se verán especialmente favorecidas por este nuevo colector interceptor son las de Monteana, Poago, Serín, Cenero, Porceyo y San Andrés de los Tacones, mientras que también las instalaciones industriales de Aboño y Veriña podrán ver aliviadas sus necesidades, así como los polígonos de Somonte, Bankunión II, La Peñona y la futura Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA).
No antes de 2010
A falta de que las dos fases del proyecto sean dadas a conocer en detalle, se estima que la longitud del colector superará los siete kilómetros, mientras el calado de la obra hará que los trabajos de construcción superen ampliamente el año, con lo que se prevé que no terminen hasta 2010.
La cuenca Oeste, según el Plan de saneamiento Integral de Gijón, agrupa las de los ríos Cutis y Pilón y la de La Calzada. Esta zona conduce las aguas negras al aliviadero y pozo de retenida de El Natahoyo y, posteriormente, son enviadas a la planta de pretratamiento de El Musel, desde donde pasan a la depuradora de La Reguerona. Precisamente, será en esta instalación donde también acaben las aguas residuales del futuro colector de los ríos Aboño y Pinzales.
Finalmente, las aguas ya tratadas son enviadas al mar a través del emisario sumergido de Aboño, que vierte unos metros al norte de la futura ampliación de El Musel.