Viernes, 10 de noviembre de 2006
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El primer derbi
Los partidos de rivalidad entre el Llanes y el Ribadesella se remontan a 1919, en un doble duelo plagado de incidentes
El primer derbi
LLANES. Foto más antigua conservada del equipo, de 1918. De arriba abajo y de izquierda a derecha: Juan Palacio, Modesto Estefanía, Carlos Borbolla, Juan Pérez, Cayetano Rubín de Celis, Tomás Estévez, Manuel Bustamante, Juan Villar Dosal, Manuel Villar Escandón, Antonio Vega y Alejandro Villar Dosal. / REP. D. E.
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Este domingo, a las 15.45 horas, se van a enfrentar en San José los equipos de Llanes y Ribadesella. Se trata de partidos de fútbol que despiertan la rivalidad visceral existente entre las dos villas marineras orientales. A lo largo de los años han sido frecuentes estos choques, pero hubo épocas en las que los dirigentes de las dos instituciones deportivas no estaban dispuestos a programar enfrentamientos directos entre ambas formaciones. Victorias y derrotas se reparten a partes iguales. Tardes invernales de frío, lluvia, gloria y lágrimas. Hasta abarrotados trenes especiales forman parte de la historia balompédica de las dos localidades.

El fútbol llegó a la comarca oriental hacia 1915 y quienes practicaban aquel deporte tan novedoso en la temporada estival eran acomodados estudiantes locales de diferentes universidades españolas, que regresaban a sus domicilios paternos en época de vacaciones.

En los concejos de Ribadesella y Llanes, el balompié se democratiza en 1917 con la presencia en Nueva de los alumnos del Colegio de Nobles Irlandeses de Salamanca. A la capital del valle de San Jorge habían llegado por iniciativa de miss Brigitte Franklin, institutriz irlandesa de los hijos de los condes de la Vega del Sella. Gentes apellidadas Power, Rooney, Duffy, Kinsella, Ohara, Ward, Dwyer, Conway, Donegan, Iraynor, O'Rilley, Pavet, O'Dea y Meenagh, acogen todas las tardes de aquel verano de 1917 a un nutrido grupo de lugareños a quienes invitan a correr tras dos balones de reglamento que forman parte de su equipaje.

Del entrenamiento al enfrentamiento directo no hay más que un paso. El día 22 de julio los irlandeses se desplazan a Ribadesella y derrotan a un combinado local. El 5 de agosto los llaniscos viajan a Nueva, donde pierden frente a los Nobles por tres goles a cero, en el campo del Henar.

Los primeros partidos entre riosellanos y llaniscos de los que se tiene noticia cierta se celebraron en 1919. Desde orillas del Sella se lanzó un desafío a sus vecinos orientales para disputar, a doble enfrentamiento, la llamada Copa Ribadesella.

El encuentro de ida se celebra el día 16 de agosto en Sanarré, paraje llanisco de la ería de Camplengo. El acontecimiento coincide con la fiesta de San Roque y concluye con victoria local por un gol a cero. El partido fue arbitrado por el indiano mexicano Andrés Peláez Cueto y la comisión de festejos efectuó airadas protestas, porque el choque había restado mucha concurrencia a la romería que a aquellas horas se celebraba en las calles de Mercaderes y Castillo.

El partido de vuelta tuvo lugar el martes 19 de agosto en el campo de Santa Marina y nuevamente vencieron los llaniscos por dos goles a uno. El enfrentamiento estuvo plagado de incidentes y violencia, hubo invasión de espectadores al terreno de juego y el ansiado trofeo de plata nunca se entregó al equipo vencedor.

Polémica

En la primera parte, el marcador reflejaba empate sin goles. Tras el descanso se adelantaron los riosellanos, pero los llaniscos dominaron con intensidad y consiguieron dos tantos. El duelo fue arbitrado por Joaquín Fernández Prida, quien por la presión del público permitió que se jugara un tiempo extra sin contemplaciones horarias. No obstante, el marcador se mantuvo inalterado y una buena parte de los jugadores visitantes tuvieron que ganar por pies el acceso al andén de la estación del ferrocarril.

 
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