Charo Cimas vive en Villaviciosa y allí ha escondido algunas de sus piezas, otras las ha dejado a la vista. A veces opta por guardarlas y las presenta en exposiciones, como la que tiene hata el 1 de diciembre en Cimentada. Hace figuras en arcilla ahumada con serrín «para que le dé cierto misterio y personalidad». Pero realmente quien guarda misterio es ella que dice que empezó a esconder y a hacer viajar a sus piezas «antes que 'Amelie'».
-¿Cómo es la exposición?
-Son un montón de piezas nuevas y antiguas, son muy sencillas y muy relajadas. He sacado el taller fuera para ver en las paredes lo que estoy haciendo. Para mí y para que se vea el trabajo. Es como poner en un lienzo tu obra.
-No toda es reciente.
-Es el resumen de varios años. Las más calentitas salieron unos días antes de la exposición, también las hay de 2003 o 2004.
-¿Hay una evolución entre ellas?
-Lo que hago es ir jugueteando con las formas. Hay ramas, enredaderas, flores, puzzles, escaleras... Las más rectas vinieron después.
-¿Siempre las expone?
-Sí, en distintos lugares. A veces abandono las piezas. Las cualgo en la calle y las dejo allí. Hago fotos de ellas que luego guardo y expongo.
-¿En Asturias lo ha hecho?
-Sí, en un sitio que iban a hacer una autovía y luego no se hizo y fue genial. Desalojaban a la gente de sus casas, fue en Villaviciosa. Yo dejaba allí las piezas y luego cuando iban los camiones las iba a recoger. Simboliza eso de la marcha, de no saber dónde va a cabar tu vida. A veces también las entierro.
-¿Entierra sus obras?
-Sí, porque no siempre hay que venderlas, por eso les hago fotos porque si no, sólo las vería yo. Luego hago calcas cerámicas y las vuelvo a hacer para dejar testigo.
-¿Por qué las esconde?
-Por eso de la sopresa, para que alguien las encuentre y se las regale a otras personas o las ponga en otros sitios. Hubo una vez que hice un viaje y fui haciendo fotos a una pieza que llevaba a una amiga para regalar. Era como el viaje de la figura, pero yo lo hice antes de que saliera a película de 'Amelie'.