Viernes, 10 de noviembre de 2006
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Trevín afirma que la cúpula de Interior sabía a las dos horas del registro que en el garaje de Avilés había dinamita
El delegado del Gobierno asegura que la Secretaría de Estado de Seguridad llamó al jefe policial de Asturias para pedir los datos de la 'goma 2' en 2001 Insta al PP a explicar «qué medidas impulsó» ante el tráfico de explosivos
Trevín afirma que la cúpula de Interior sabía a las dos horas del registro que en el garaje de Avilés había dinamita
REGISTRADO. Imagen del exterior del garaje de Avilés donde se localizaron, en julio de 2001, los explosivos y los detonadores. / E. C.
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El delegado del Gobierno, Antonio Trevín, aseguró ayer que la cúpula del Ministerio del Interior que encabezaba Mariano Rajoy y tenía como secretario de Estado de Seguridad a Pedro Morenés sabía, apenas dos horas después del registro que el 25 de julio de 2001 se realizó en el garaje que supuestamente compartían Trashorras, Toro y el 'Nayo' en Avilés, que los agentes encargados de la operación habían encontrado dinamita y detonadores. En declaraciones a EL COMERCIO, Trevín precisó que una persona, en nombre de la Secretaría, llamó inmediatamente después de la intervención al jefe de la Policía Nacional de Asturias, Juan Carretero, para preguntar por qué no se había informado a Interior del hallazgo. Carretero, según esta versión, explicó que no estaba al tanto del dispositivo. Esta constatación, para el delegado, hace necesario preguntarse «qué medidas puso en marcha el Gobierno del PP» ante la existencia de ese «tráfico de explosivos», a la luz de los datos «sobre descontrol de dinamita antes de los atentados del 11-M con que nos desayunamos cada día».

En el citado registro del garaje de la calle de Eloy Fernández Caravera, en el marco de la 'operación Pipol' se hallaron, al margen de casi 55 kilos de hachís, 16 cartuchos de 'goma 2' ECO y 94 detonadores eléctricos industriales. «Inmediatamente después de esa actuación», argumenta Trevín, un integrante de la Secretaría de Estado de Seguridad telefoneó a Carretero para exigir información sobre la operación. El responsable de la Policía en Asturias, insiste el delegado, no conocía que dicha intervención se estuviera llevando a efecto y hubo de enterarse, a través de los agentes que la habían desarrollado, de los detalles de la misma antes de llamar al ministerio para aportar los datos.

«Tráfico irregular»

La interpretación que Antonio Trevín realiza de esta situación es contundente: «Tanto los aspectos del tráfico de estupefacientes como el descubrimiento de explosivos que venían del tráfico irregular en dicha operación eran conocidos por el entonces secretario de Estado de Seguridad», Pedro Morenés, «y hay que suponer que por el ministro del Interior», Mariano Rajoy. Ambos conocieron «detalles y circunstancias» de la existencia de estupefacientes y explosivos «que deberían haberles llevado a tomar decisiones en uno u otro ámbito», agrega el delegado, que se pregunta «qué hizo Interior» tras estas revelaciones.

A partir de ahí, Trevín traslada su análisis a los hechos que sucedieron años después del hallazgo de la dinamita en Avilés, en la medida en que el explosivo coincide con los envoltorios de 'goma 2' localizados en el piso de Leganés donde se inmolaron los terroristas del 11-M. «A la luz de la historia posterior», reflexiona, «hay información para hacerse una composición de lugar de las medidas que se debieron tomar».

Las duras aseveraciones del delegado del Gobierno vienen a contradecir de forma directa los argumentos que Ignacio Astarloa, que asumió la Secretaría de Estado de Seguridad en 2002, defendió durante su comparecencia, en noviembre del 2004, ante la comisión del Congreso que investigó los atentados. En su intervención, el ex secretario de Seguridad afirmó que no supo de los principales protagonistas de la trama asturiana de los explosivos hasta después de la masacre. «Antes del 11-M no tuve la más mínima noticia de estos personajes», señaló, en alusión directa a Trashorras, uno de los supuestos copropietarios del garaje de Avilés donde se encontró la dinamita. No fue hasta el 19 de marzo, concretó, cuando en la Policía se habla de «un moro» (Zouhier) que tenía relaciones con «un drogata» (Trashorras).

En la misma comparecencia, Astarloa reconoció que en Asturias se produjo un «desastre policial» y un «disparate» y que tanto en esta cuestión como en otras relativas al seguimiento de elementos clave del 11-M como 'El Chino', «no tuvo la más mínima noticia» ni fue «informado».

Por otro lado, Antonio Trevín también defendió ayer las ventajas del plan de control de explosivos que está en vigor desde el año 2004, con el que «no hubiera sido posible que se produjera esa falta de explosivos y detonadores y que se hubiera tardado tanto en detectarlo».

 
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