Viernes, 10 de noviembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

SOCIEDAD Y CULTURA

PEDRO ALONSO, CIENTÍFICO
«No existe una vacuna milagrosa sin un buen sistema de salud»
Descubridor del prototipo que inmunizará contra la malaria, acudió ayer a la charla de Gates, que financia sus investigaciones
«No existe una vacuna milagrosa  sin un buen sistema de salud»
INVESTIGADOR. Pedro Alonso acudió a la conferencia de Gates, pero antes habló para la prensa de su trabajo en Mozambique. /JESÚS DÍAZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Llegaba ayer Pedro Alonso, el investigador que ha hecho realidad la primera vacuna eficaz contra la malaria, a un Oviedo colapsado en su centro por la visita del Príncipe de Asturias y la primera aparición pública en la región del hombre más rico del mundo, a quien realmente el científico venía a escuchar, pues fue el propio Bill Gates, que financia sus trabajos en Mozambique, el que le invitó a su comparecencia en la Universidad. Coincidía su llegada, además, con el sonido de las gaitas que le recibían también, aunque casualmente, con los sones que cada otoño se dejan oír en el teatro Campoamor para hacer subir al escenario a los Premios Príncipes de Asturias. Parecía una premonición, asentían en la puerta del hotel del Principado, donde al científico madrileño de ascendencia asturiana le esperaban casi tantas cámaras y micrófonos como al propio magnate filántropo. Ante ellas denunció Alonso una situación que mantiene al mundo en lo que se ha dado en llamar la brecha 10-90. «Es decir, que a aquello que causa el 90 por ciento de las enfermedades y las muertes en el mundo sólo se destina el 10 por ciento de las inversiones que se hacen en salud».

Sólo si esto cambia y con ello las conciencias los descubrimientos como los que ha hecho el investigador invitado ayer en Oviedo tendrán sentido. De hecho, dijo, «la vacuna es sólo una herramienta que no acaba ni de lejos con el problema. La de la malaria será efectiva únicamente con un buen sistema sanitario. Hay que tener en cuenta todo, incluso, las redes mosquiteras».

Hablaba así Pedro Alonso, tras advertir que, estando a punto de ver los resultados de los últimos ensayos clínicos de su esperada vacuna, «con intención de reproducir lo que se ha hecho hasta ahora, pero en números mayores», no se puede hablar todavía del final del camino.

Decía esto el reputado científico español que dirige en Mozambique el Centro de Salud del Hospital Clínico de Barcelona, antes de advertir que «si el prototipo que conseguimos es eficaz no será tampoco el definitivo, pues siempre requerirá mejoras y nuevos prototipos. No estaremos al final de la investigación hasta que no lo sepamos todo. «El parásito de la malaria es muy complejo y su relación con el hombre todavía más».

Respecto a la fase en la que se está actualmente su trabajo, explicó que la investigación ha desarrollado ya las tres cuartas partes del proceso. El siguiente paso es el desarrollo clínico, «cuyo objetivo es confirmar la seguridad, inmunogenecidad y eficacia de la vacuna». Contó también que si se cumplen los mismos niveles de protección que en las pruebas que ya se han realizado con niños de unos 18 meses, se llevará a cabo el ensayo clínico para el registro, que permitirá su posterior distribución.

Pero no sólo de malaria habló Pedro Alonso, que advertía en el último congreso sobre inmunología que ese esperado prototipo estará en funcionamiento a finales de la presente década y ayer contaba que ya se ha empezado a probar en Mozambique -país muy afectado por la malaria- también con bebés recién nacidos. Experimento del que se conocerán los resultados en el segundo trimestre del próximo año

Como no podía ser de otro modo, utilizó este madrileño ya universal la repercusión de sus opiniones para recordar que el primer mundo debe prestar más atención a los lugares en desarrollo. Sólo atendiendo a la realidad se pueden solucionar los problemas, dijo, añadiendo que en estos momentos parece que la sociedad vive con más intensidad la pobreza, el hambre y las enfermedades que se padecen en lugares «que tampoco están tan lejos. Las imágenes de los cayucos están en la mirada de todos. Creo que hemos empezado a cambiar, pero debemos hacerlo más. Debemos evitar mirar a otro lado».

Quien, según Alonso, ya ha puesto los ojos en el espacio adecuado ha sido Gates. «Él reconoce que la investigación es elemento clave para superar las enfermedades que afectan a todo el planeta y como instrumento para contribuir al desarrollo económico y social». Pero no debería ser el suyo un ejemplo aislado: «Las grandes riquezas deberían devolver una parte a la sociedad de lo que han ganado a su costa».

Como no podía ser de otro modo, Alonso agradeció la labor del magnate porque, además no sólo le está permitiendo trabajar contra la malaria. «Hay otros muchos frentes en nuestra investigación. Estamos trabajando en la mejor comprensión de las enfermedades diarreicas y las neumonías, que suponen un abanico realmente amplio de las enfermedades relacionadas con la pobreza».

Lamentó, por otro lado, lo que llamó «déficit estructural de los sistemas públicos de financiación», denunciando con este lamento que «quienes sufren las enfermedades para las que menos inversiones e investigaciones se destinan tienen poco poder adquisitivo y son mercados poco atractivos».

Igualmente, consideró insuficiente la inversión de las multinacionales farmacéuticas en investigación. A pesar de estas circunstancias, Alonso afirmó que en los últimos años se ha constatado una presencia mayor de los problemas de la salud global en la agenda internacional, han aumentado los recursos de los organismos públicos y se han desarrollado nuevos instrumentos para mejorar la accesibilidad.

Uno de estos instrumentos es el Fondo Global de Vacunas e Inmunización, que asegura la compra y provisión gratuita de las vacunas a los países desfavorecidos. En este sentido, Alonso destacó que España ha sido unos de los primeros países europeos que se han sumado a este fondo, ya que aportó hace unos meses más de doscientos millones de euros.

También se refirió el investigador a su antecesor en la lucha contra la malaria, el colombiano Manuel Patarroyo, Premio Príncipe de Asturias por sus contribuciones a esta enfermedad. Aseguró Alonso que si bien sus estudios no llegaron al puerto esperado los actuales investigadores tienen mucho que agradecerle, «pues nos enseñó cómo había que encarar los desarrollos clínicos para llegar a los resultados que ahora tenemos».

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo