ACUDIÓ a la cita con unas bolsas de plástico que parecían tener vida propia por los movimientos y ruidos procedentes de las mismas:
-Contienen centollos, andaricas, bugres y quisquillas para las fiestas navideñas que se acercan.
-¿Aguantaránte, ho? -me interesé.
-Claro, bobín, porque lo meto todo en el congelador hasta en tonces y me ahorro las brutales subidas de precios.
-¿Equilicuá! Serán precios astronómicos.
-Lo cual demuestra que se trata de mariscos procedentes de la 'nasa'.
-Hay que ver cuánto entiendes de mariscos y cuánto te gustan.
-Casi tanto como a un sobrino mío que los compartirá. Es gay.
-¿Qué tiene que ver su condición, sexual con su querencia gastronómica, ho?
-¿'Mariscón'!
Seguidamente, Dascoíte fuese con los frutos de la mar, no sin antes hacerme entrega de palabras y palabros que pasan a formar parte de su incesante 'Diccionario del disparate', trasunto de la auténtica personalidad del autor.
Ahí les va la transcripción:
Amoral: persona desprovista de sentido moral; o sea, como un perro colocado entre una pastilla de incienso y un excremento, incapaz de percibir el olor de ninguno de los dos.
Cayos: en la obra de Polibio de Peñamellera Alta que lleva por título 'Historias castreñas' se describe el asalto del ejército invasor romano al castro de Coaña:
«-Las huestes de Cayo Tulio, Cayo Flaminio, Cayo Terencio y Cayo Noreñensius avanzan hacia nosotros -alertó el vigía.
-¿Qué preparen el agua hirviendo para los cayos! -exclamó el jefe tribal».
Fe: era tan incapaz de creer sin pruebas lo que aseguran quienes hablan sin conocimiento a cerca de cosas indemostrables, que para él la fe era una nota de la escala musical: do, re, mi, fe...
Honradehez: proceder nauseabundo del que ensalza el racismo u otras mierdas, semejantes.
Ornitólogo: después de estudiar a fondo la parte de la zoología que trata de las aves, llegué a la conclusión de que la mejor de todas es el 'pitu caleya', ya sea al horno, ya con arroz o con patatas... ¿Huummm!
Zarherir: en la antigua Rusia, mortificar al mandamás.