«Que apunten a donde tengan que apuntar». Así de contundente se mostró ayer Carmen Rúa, concejala de Educación del Ayuntamiento de Gijón, en relación a las críticas vertidas desde la Asociación de Padres y Madres del colegio Jovellanos, en las que acusaban al gobierno local de «tener abandonado el centro», en el que «muchas aulas parecen ratoneras».
«No es competencia de la concejalía, sino de la consejería, quien está poniendo en marcha el proyecto del nuevo centro que sustituirá a este colegio», manifestó la edil, quien asegura haber «mantenido dos o tres reuniones con los padres y madres del alumnado como para que ahora digan que no les quiero recibir».
La concejala de Educación considera que «se hace todo lo posible para que el colegio esté lo más decente posible teniendo en cuenta que es un edificio del siglo pasado». Sin embargo, para la Asociación de Padres y Madres del colegio público Jovellanos «el colegio tiene enormes deficiencias en materia de seguridad, como la planta conocida como 'el palomar', a la cual los alumnos acceden por una escalera de madera de un metro de ancho y en la que brillan por su ausencia elementos básicos para afrontar con garantías riesgos como la evacuación o fuego, toda vez que no dispone ni de extintores ni de escaleras exteriores».
«Me niego rotundamente a que digan que los niños no están seguros en el centro, ya que soy la primera que he dicho que cuando empiecen las obras los alumnos se deben trasladar a la Escuela Universitaria Jovellanos para que no estén dando clase en medio de andamios», apuntó Carmen Rúa. La concejala pretende atajar la polémica con los padres de los alumnos alegando que «no es mi culpa cómo esté el colegio».