Nada se sabe científicamente del hórreo asturiano. Nunca se ha medido, nunca se ha estudiado, ni siquiera existe un catálogo sobre la construcción asturiana por excelencia. Y de esa realidad dibujada por Xosé Nel Navarro es de la que ha partido este especialista, empresario del sector y director de la página web horru.com, para poner en marcha una iniciativa encaminada a paliar esas carencias a medio plazo: la determinación de un hórreo-patrón que sirva de base de estudio de lo que ha señalado como «uno de los cuatro iconos de Asturias».
Y la elección ha recaído en el hórreo número tres del Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias, denominado 'Uninsa' precisamente por proceder de los terrenos que la antecesora de Ensidesa primero, Arcelor después y recientemente Mittal ocupó en Veriña con instalaciones industriales en las que no tenían cabida elementos tradicionales.
¿Y qué tiene el 'Uninsa' que lo convierta en elemento referencial cuando en el mismo Pueblo de Asturias hay piezas mucho más valiosas a ojos de los expertos? Artísticamente, nada y analíticamente, todo. «Desde el punto de vista de la construcción en sí misma, el número tres responde al tipo medio de hórreo, tiene todo lo que tiene que tener, pero no sobresale ni por arriba ni por abajo, de ahí que le concedamos un valor patrón de 100. A partir de esa referencia, cualquier otro que se vaya a estudiar puede tener un valor de 80 ó de 800», explica Xosé Nel Navarro.
Pero no es esa la única razón del pequeño estrellato del 'Uninsa'. «Hacía falta un hórreo que tuviéramos la seguridad de que siempre iba a estar ahí, por eso tenía que tener carácter público y gozar de la accesibilidad suficiente. El Museo Etnográfico tiene la idiosincrasia precisa para todo ello y el 'Uninsa' aunaba ese pasado industrial que constituye la historia reciente de Asturias. Además, había que elegir uno, porque no podemos perder más tiempo en debates inútiles», asevera Navarro, antes de concluir que «éste cumple las condiciones normales de un hórreo, las estándar, podríamos decir, y hace falta definir lo que es y cómo es un hórreo, porque no hay que olvidar que la última definición es de Jovellanos».
Organizador del I Congreso del Hórreo Asturiano en noviembre de 2004, dos años después, el próximo sábado 25, ha convocado una jornada de trabajo en el Museo Etnográfico de Gijón bajo el título genérico de 'L'horru=100. El mercado del hórreo, una oportunidad histórica', con la que Xosé Nel Navarro quiere proporcionar un modelo base de la construcción tradicional asturiana «a partir de la cual podamos ir haciendo modelizaciones, ir valorando y catalogando todos los hórreos. Y todo el mundo sabe que todo estudio ha de partir de un patrón, porque nuestro hórreo nunca fue estudiado, trabajado ni tratado como materia de investigación».
Y como respaldo social, más que institucional, el día 25 está programada una «foto de familia», un retrato en el que «han de estar el Colegio de Arquitectos, la Fundación Laboral de la Construcción, la Universidad... Todos los que apuesten por el futuro del hórreo».