Sábado, 11 de noviembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

INTERNACIONAL

MARIO VARGAS LLOSA ESCRITOR
«Es ingenuo pensar que los demócratas sacarán de inmediato las tropas»
El intelectual peruano analiza desde su puesto en la Universidad de Georgetown el desenlace de las legislativas
El novelista, dramaturgo, ensayista y últimamente actor Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936), ciudadano peruano y español, enseña durante un semestre a veinte alumnos del departamento de Español de la Universidad de Georgetown. Pero también opina de las últimas elecciones que han dado un vuelco electoral en la sociedad estadounidense y de las pasiones de un liberal que cree por encima de todo en las virtudes de la sociedad abierta.

-¿Cómo interpreta la recuperación demócrata de la Cámara de Representantes, los avances en el Senado y en los gobernadores?

-Creo que es básicamente una respuesta a la guerra de Irak, que se ha convertido en una guerra impopular. Con mucha razón, porque el grueso de la opinión pública no ve progresos y una especie de archipiélago del que Estados Unidos no sabe cómo salir. Eso es cierto. Pero es ingenuo pensar que los demócratas sacarán las tropas de inmediato. Eso no puedo ocurrir.

-¿Por qué piensa eso?

-Porque sería una irresponsabilidad. Los demócratas quieren el poder y saben que sacar las tropas de la noche a la mañana sería entregar a Irak al caos más absoluto, quizá regalárselo a organizaciones extremistas, al Irán de los ayatolás, un país que es central en la región, y no sólo por su situación geográfica, sino por su petróleo. La salida tiene que ser gradual y creo que nadie tiene la fórmula mágica.

-¿Se podía haber hecho la guerra de otra forma? ¿Puede una superpotencia implantar la democracia?

-Hay muchos casos en los que la democracia no surgió de dentro, sino de afuera y con la ayuda de un ejército extranjero, y la mayor prueba es Alemania. Y el Japón. Hoy día son democracias muy sólidas, y nadie podría poner en duda que no son democracias. No se puede decir que la democracia surgiera como un movimiento natural de la sociedad japonesa o alemana. Llegó con los ejércitos invasores. Desde luego que no es el modelo recomendable, ni muchísimo menos. Lo ideal es que la democracia surja desde dentro. Pero creo que sería muy injusto decir que hay países que están vacunados naturalmente o religiosamente contra la democracia. Eso no es verdad, y la prueba la tenemos en Asia, donde no tenían ninguna tradición democrática y hoy países como Corea, Taiwán o Japón son democráticos.

-Explíquese.

-La verdad es que si uno escarba un poco en la historia comprobará que la mayoría de los países no tienen ninguna tradición democrática y que democracias muy estables, muy firmes, modélicas, tienen una tradición democrática muy delgada, casi nula, como España, que es hoy una democracia modélica, funcional, que nadie la pondría en duda. Es sólida, pero la tradición democrática de España ¿cuál es? Y si en España fue posible, si fue posible en varios países latinoamericanos, ¿por qué en Oriente Próximo no puede surgir?

-¿Es George W. Bush un epifenómeno, un síntoma? ¿Qué impresión tienen de él?

-Estuve siempre en su contra. Me pareció que era una figura mediocre, un personaje que había sido artificialmente convertido en líder del Partido Republicano. Pero creo que la ventaja de Estados Unidos es que el sistema es muy fuerte, tiene unos mecanismos de corrección que son los que han dado su estabilidad democrática. Es importante recordar que es uno de los pocos países democráticos del mundo que no ha conocido dictadores. Ha tenido épocas muy negativas en las que la democracia estaba muy recortada, muy disminuida, pero no ha conocido el fenómeno de la dictadura. Lo cual indica que el sistema tiene una vitalidad propia y unos mecanismos de corrección que han funcionado, y hay que esperar que estas elecciones sirvan para ir hacia el pragmatismo.

-¿Cómo está este país?

-El país vive una situación muy curiosa, porque por una parte tiene la situación esta terrible de Irak, y junto a Irak el horizonte de la proliferación de las armas nucleares, que es una realidad incontestable y que desde luego abre el riesgo a aventuras muy peligrosas. Pero, por otra parte, internamente es una sociedad que económicamente es muy sólida, boyante, que ha sabido adaptarse a las nuevas realidades de manera notable, que tiene un nivel de desempleo de menos de un 5%. Es decir, no soy nada pesimista.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo