La Comisaría de Gijón comunicó al Ministerio de Interior apenas dos horas después del registro que el 25 de julio de 2001 se hizo en el garaje que supuestamente compartían Trashorras, Toro y 'Nayo', que entre los artículos aprehendidos aparecían, además de drogas, 16 cartuchos de goma 2 eco y 94 detonadores eléctricos. De ello no dio parte al entonces jefe de Policía en Asturias, Juan Carretero, según pudo saber EL COMERCIO.
Esa es la razón por la que el jefe Superior de Policía en aquel año no sabía de qué le hablaban cuando recibió una llamada de la Secretaría de Estado de Seguridad, que entones dirigía Pedro Morenés, con Mariano Rajoy al frente del Ministerio. La filtración, procedente de la Comisaría de Gijón, cuyo responsable era José Villar del Saz, puso en alerta a los responsables de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que, sin embargo, no recibieron orden de tomar medida extraordinaria alguna para comprobar si en Asturias trabajaba una trama de tráfico de explosivos.
El actual delegado del Gobierno, Antonio Trevín, desveló el jueves pasado que, bajo el mandato de José María Aznar, Interior supo del hallazgo de esa dinamita e, incluso, instó al PP a explicar qué medidas impulsó para frenar la venta de dinamita.
Se da la circunstancia de que cuando la Comisaría de Gijón facilita esos datos a Interior el vigilante de la sala de fiestas Horóscopo Francisco Javier Lavandera ya había denunciado que Antonio Toro le había mostrado el maletero de su coche lleno de dinamita y detonadores. Una denuncia de la que, según el ex testigo protegido del 11-M, «se rieron y me dijeron que se trataría de un minero».