Sábado, 11 de noviembre de 2006
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POLÍTICA

IGNACIO ASTARLOA SECRETARIO EJECUTIVO DE SEGURIDAD, JUSTICIA Y LIBERTADES PÚBLICAS DEL PP
«Si Interior supo en 2001 que había dinamita en Avilés, a mí no se me informó después»
«A lo mejor debería preguntarse sobre ello a mi antecesor, pero me extraña que un secretario de Estado se interesara por una investigación concreta» «Nunca dimos un toque de atención a Mercedes Fernández; asumimos la responsabilidad en bloque»
«Si Interior supo en 2001 que había dinamita en Avilés, a mí no se me informó después»
REFLEXIVO. Ignacio Astarloa, ayer, en un momento de la entrevista. / JOAQUÍN PAÑEDA
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«En el PP todos tocamos la misma música». Ignacio Astarloa, el secretario de Seguridad, Justicia y Libertades Públicas del Partido Popular, mantiene que en su partido no existen distintas sensibilidades. Así lo asegura en una entrevista realizada ayer en los estudios de Canal 10 y que se emitirá de forma íntegra el próximo martes, a las diez y media de la noche, en el programa 'La Lupa'. La serenidad que Astarloa transmite en el cara a cara no esconde, sin embargo, un mensaje contundente contra multitud de elementos del panorama político, desde el escrito de acusación de la fiscal del 11-M hasta el proceso de reformas estatutarias iniciado por Zapatero.

-Estando usted en Asturias, es inevitable hablar del 11-M. El delegado del Gobierno, Antonio Trevín, aseguró ayer que la cúpula de Interior conoció, apenas dos horas después del registro, el hallazgo de explosivos en 2001 en el garaje de Avilés que supuestamente compartían Toro y Trashorras. ¿Es así?

-Sinceramente, me extrañaría mucho que esa información se trasladara a Interior. He sido secretario de Estado de Seguridad y operaciones concretas como ésta no nos llegan. Efectivamente, en julio de 2001 estaba al frente Pedro Morenés, deberían preguntarle a él. Pero me llamaría mucho la atención que un secretario de Estado estuviera detrás de una de las múltiples investigaciones que se llevan a cabo en España.

-Pero, si hubiera sido así, ¿recibió esa información cuando, en 2002, relevó a Morenés?

-No, no conocí la trama de la dinamita hasta después del 11-M.

-Da a entender que tras descubrirse la 'goma 2' en Avilés no se reforzaron los controles.

-Bueno, creo que quedó claro en la comisión del Congreso que la expresión «no se hizo nada» es incorrecta. Las fuerzas de seguridad han trabajado largamente en esta materia, aunque es obvio que no fue suficiente para evitar las desgracias que posteriormente se produjeron.

-Dijo en aquella comisión que la actuación policial en Asturias fue un desastre. La investigación de los explosivos, sin embargo, fue más lejos y llegó incluso a Madrid, la propia Guardia Civil rastreó el asunto. ¿No se quedó corto al limitar las responsabilidades al Principado?

-Yo mismo me senté en la comisión y asumí mi responsabilidad. No puedo negar que me produce una enorme pena que se produjeran unos acontecimientos que ahora consideramos evitables y que no se evitaron, pero también es cierto que nunca ofrecí una versión complaciente. Los políticos tenemos que asumir nuestra responsabilidad, estas cosas pasan.

-¿Llegó a producirse un toque de atención a la entonces delegada del Gobierno en Asturias, Mercedes Fernández?

-En absoluto. Desde el principio hemos asumido colectivamente las responsabilidades.

-Llama la atención que el PP, que gobernaba cuando se produjo el atentado, insista en saber la verdad y el PSOE, por contra, quiera cerrar el caso. ¿No es contradictorio?

-El PP, desde el principio, mantiene un mismo discurso. Estábamos en el Gobierno cuando se produjo el atentado, pero eso no quita que queramos que se aclare todo hasta el final. Es necesario saber hasta el último detalle para garantizar que algo así no se vuelva a producir. No puede quedar ningún punto oscuro, especialmente porque no fue un atentado cualquiera sino uno que situaba a los terroristas en condiciones de decidir en 48 horas el proceso electoral de un país.

-¿Y el PSOE?

-Su actitud me llama la atención: ¿Por qué, por ejemplo, no quiere saber qué pasó con el coche que se robó en la calle de Trashorras? A mí me inquieta esa pregunta. El PSOE ha establecido una teoría oficial en la que dicen que es responsable de todo quien entonces estaba en el Gobierno, y a partir de ahí, quien se salga del molde oficial... Es inquietante.

-La Fiscalía, por otro lado, acaba de presentar su escrito de acusación. ¿Qué le parece?

-Es inaudito que además de analizar los hechos se hagan juicios de valor extraordinariamente personales. Decir que un atentado viene dado por la postura de un gobierno sobre la guerra de Irak es impropio de un escrito de calificación, salvo que se tengan hechos probados. Es un error meterse en semejante berenjenal.

-¿Y de la tan comentada conexión con ETA? La fiscal dice que no hay nada de nada.

-En relación con esto, se establece que se está en condiciones de juzgar unos hechos concretos, sin perjuicio de que se hayan dejado otras piezas separadas para investigar posteriormente.

-O sea, que no se va a abandonar esa teoría de la conspiración.

-La teoría de la conspiración va por barrios. Si me pregunta por una teoría de la conspiración, podemos hablar de por qué un Gobierno no quiere investigar según qué cosas. En cuanto a ETA, no tengo ni idea de si estuvo detrás o no. Sí me parece serio, en todo caso, que no se haya querido investigar hasta las últimas consecuencias hechos como el coche que se robó en la calle de Trashorras o el caso del ácido bórico.

-¿Tiene consistencia esa vinculación a través del ácido bórico?

-La existencia de un informe y de mandos policiales que tachan esa relación es lo que crea inquietud a la gente. La voluntad de que esa vinculación desapareciese mantiene las incógnitas, que deberían despejarse para quedarnos tranquilos.

-En todo caso, no parece que el PP tenga pensado abandonar el 11-M como estrategia de oposición.

-El 11-M no será la prioridad de nuestra acción política, lo digo con toda claridad. El PP quiere aparecer como una alternativa a lo que consideramos un muy mal Gobierno de Zapatero. Nuestras prioridades son la emigración, la educación o la seguridad ciudadana, entre otras cosas.

 
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