La juez de Instrucción número 35 de Madrid, Gemma Gallego, reconvirtió ayer las diligencias abiertas para investigar los avatares vividos por un informe sobre el ácido bórico localizado en la casa de uno de los procesados en el 11-M en un procedimiento abreviado que dirige contra los máximos responsables de la Comisaría General de la Policía Científica, en cuya actuación ve indicios de un delito de falsificación que habrían cometido para eliminar toda referencia a ETA en el expediente remitido a la Audiencia Nacional.
El informe fue elaborado por los peritos Manuel Escribano, Isabel López Cidad y Pedro Manrique, quienes concluyeron que una de las sustancias encontradas en el domicilio de Hassan 'El Haski' era ácido bórico, vincularon su presencia en el domicilio a la fabricación de explosivos, recordaron la localización de un producto similar en un piso franco de ETA en 2001 y sugirieron investigar la posible intervención de la organización terrorista en la masacre.