Hay luces de misterio contenido en esta magnífica exposición de Pérez Siquier, que ya ha recorrido varios centros españoles y recala ahora en la segunda y tercera planta del Museo Barjola. Distintos barrios, distintos paisajes, distintos paisanajes y una misma lente que filtra las realidades entre el pictorialismo, la rebelión de la imagen y la pureza de este maestro que recibió, entre otras cosas, el Premio Nacional de Fotografía en 2003.
Desde los oscuros y sórdidos años de la posguerra, pasando por la etapa del desarrollismo de los sesenta hasta llegar a la España de hoy, el trabajo de Pérez Siquier es un catálogo del recorrido efectuado por nuestro país. Modernidad fotográfica bien entendida de la mano de este veterano que se mantuvo en vanguardia y que aún domina, tras medio siglo de experiencias, la cámara y sus juegos más íntimos.
Profundo sentir de la conciencia del trabajo, respeto a la condición de registro de una disciplina que está siendo, a menudo, demasiado manipulada. Una obra sincera y acongojante, desde la sencillez temática y la austeridad formal. La historia de lo que somos, de lo que fuímos y, quizás, de lo que seremos.