Lunes, 13 de noviembre de 2006
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Más vale prevenir
La detención de la joven gallega a la que habían introducido balas en la maleta en México dispara la demanda del servicio de empaquetado de equipajes en el aeropuerto de Asturias
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AUGE. Un pasajero aguarda a empaquetar su maleta en el único punto de embalaje que hay en el aeropuerto asturiano. / RAFA GONZÁLEZ
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Hay dos razones para querer precintar una maleta antes de subir a un avión: que no metan en su interior nada que no debiera estar ahí y que no saquen nada que se quiere que permanezca dentro. Juan Carlos Salvador lleva cinco años desarrollando esta labor en el aeropuerto de Asturias y afirma que «cada vez son más los que precintan sus maletas». Tal es así que el aumento del número de personas que quieren sellar sus enseres ha provocado la salida a concurso de un nuevo punto de empaquetado en la terminal asturiana.

Como en todo negocio, hay momentos en los que aumenta la demanda. «Con el tema de esta chica a la que detuvieron en México se notó algo el aumento de la demanda». Pero, no fue el único suceso que le dio más trabajo del habitual. «La verdad es que siempre que pasa algo, como lo del 11 de setiembre, se nota el aumento», explicó Juan Carlos Salvador.

Hace seis años, cuando comenzó a prestarse este servicio en el aeropuerto de Asturias, el precintado de maletas era una actividad con muy pocos usuarios. «Casi tenías que pedírselo tu a los viajeros». Ahora ya es algo habitual. «Muchos vienen de frente a la máquina antes de ir a por el billete. Hay gente que tiene asumido el coste como una parte más del viaje».

Tantos años precintando maletas y tratando con los usuarios de las compañías aéreas han dado a Juan Carlos Salvador un bagaje que sirve a modo de pequeña base de datos estadística. Conoce los destinos más habituales a los que las maletas viajan precintadas. «En vuelos nacionales se utiliza menos. Los que más la usan son los que van a sudamérica. Hay temor a que la gente de los aeropuertos de allí abran la maleta. No es tanto porque les vayan a meter algo dentro, sino porque le saquen lo que llevan. Además, te evitas que en caso de un reventón no se salga todo el contenido», comentó el encargado de la máquina de precintado.

Contrastando esta información con algunos de los usuarios del aeropuerto, la tesis se confirma. «Utilizo este servicio como tranquilidad, no porque se me vaya a estropear la maleta. Viajo a La Habana, Panamá y Venezuela, países bastante especiales y así evito que se lleven algo», explicó Jesús Fanjul.

En el caso de Porfiria González, que se dirigía a Paraguay, la razón para precintar su maleta era doble: «por seguridad y porque muchas veces nuestros equipajes llegan destrozados. Va a ser la segunda vez que viajo a Paraguay y siempre la he precintado. Y más después de lo que le pasó a esa chica gallega en México».

El último punto que faltaba por confirmar era que en vuelos nacionales la demanda baja. «Voy a Alicante y cuando viajo por España nunca precinto la maleta. Aunque quizá hoy lo haga porque no tengo candado y tengo que facturar esta maleta», explicó Anttonella Rivas. Pero entonces, ¿cuándo lo usa? «Siempre que viajo fuera. Con todas las cosas que se ven, el plástico da seguridad. Si me quitan algo me lo quitaron, pero el problema es que te pongan algo que no debería estar ahí. Es el mayor temor de una persona con sentido común».

El proceso de precintado es rápido; apenas dura un minuto y medio. Se coloca el plástico protector, se cierra con cinta adhesiva y se introduce en la máquina. «Esta es térmica. Hay otras que, usando un plástico fino y transparente, envuelven la maleta haciéndola girar». PORFIRIA GONZÁLEZ

ANTONELLA RIVAS

JESÚS FANJUL

 
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