Expertos del mundo de la arquitectura, el urbanismo y la promoción inmobiliaria defendieron la pasada semana en Barcelona la edificación en altura como «el nuevo motor de la regeneración urbanística». Fue en el marco del salón inmobiliario Barcelona Meeting Point (BMP), el segundo mayor de Europa, que celebró en esta edición una jornada monográfica titulada 'La edificación en altura como respuesta urbanística de futuro'.
El debate de fondo, de plena actualidad en Gijón por las torres que cambiarán el perfil de la ciudad según el esquema urbanístico del plan de vías, fue enriquecido por el intercambio de experiencias entre ciudades que han apostado por la altura para cambiar su imagen. En las mesas de trabajo hubo representantes de Birmingham (Reino Unido), Bucarest (Rumanía), Moscú (Rusia) y Hospitalet, la segunda ciudad de mayor tamaño de Cataluña, donde a través de una misma operación urbanística se han construido 28 edificios de gran porte.
La jornada estuvo coordinada por Luis Alonso Calleja, arquitecto que vivió cinco años en Avilés y que es socio fundador del estudio Alonso, Balaguer y Arquitectos Asociados. Esta firma, que comparte despacho en la Ciudad Condal con la estrella internacional de la arquitectura Richard Rogers, está detrás del rascacielos diseñado para el Hotel Hesperia Tower en Barcelona y, entre otros muchos proyectos, ahora mismo desarrolla otras cuatro grandes torres en los terrenos de la antigua Repsol en Málaga.
Alonso Calleja fue el ponente encargado de exponer las tesis principales sobre las que giró la jornada, que luego fueron refrendadas por el resto de participantes. El arquitecto explicó a EL COMERCIO que la operación de las vías en Gijón apuesta por una fórmula que está dando buenos resultados en otras partes de España y del mundo «para recuperar zonas verdes y de equipamientos para el ciudadano».
No obstante, este experto aseguró que la construcción en altura «no se puede generalizar por sistema» y debe cumplir unos requisitos para que resulte beneficiosa para revitalizar barrios y zonas consolidadas de las ciudades o dar realce a nuevas áreas en expansión. Según el técnico, para abordar este tipo de proyectos «hay que tener de antemano bien resuelto el transporte público en la zona». El otro aspecto que debe respetarse, dice, tiene que ver con la calidad arquitectónica de los edificios. «Debe reunir una exquisita sensibilidad en tanto que se generan nuevo hitos y referencias en la ciudades que se van a ver mucho», señala
A juicio de Alonso, los políticos son muchas veces la mayor traba al desarrollo de este tipo de actuaciones. «Hay un vértigo, un temor que les impide afrontar el tema con valentía. Además el partido que lo defiende en el ayuntamiento en que gobierna lo usa como arma política allí donde es oposición», critica.