EL erudito y polígrafo búlgaro-astur Orutra Saira ejerce también como paremiólogo de la Asociación de Tragones Ufanos de Fabada Asturiana (ATUFA). Hace unos días lo encontré cuando iba camino de Peón, valle maliayo donde tiene su sede la sociedad de comedores autóctonos, y era portador de una serie de refranes alusivos a una de las manifestaciones más características de nuestro plato por antonomasia:
-Se trata de las ventosidades expelidas del vientre por vía anal, ya que es bien sabido que 'les fabes' son traidoras y hablan a nuestras espaldas -precisó Orutra, que, como suele ser habitual en él, aprovechó la coyuntura para hacer gala de su vasta, en este caso (y basta) erudición:
-Como escribió el inconmensurable Quevedo en una obrilla festiva titulada 'Gracias y desgracias del ojo del culo', es tan importante la expulsión de un cuesco para la salud, que en soltarlo está el tenerla. Añade que es pro-bable que llegue a tanto el valor de un pedo, que es prueba de amor, pues hasta que dos se han peído en la cama no tenía por acertado el amancebamiento. Y rizaba el riso al afirmar luego que el pedo declara amistad, ya que los señores no se peen sino delante de los de casa y amigos.
-¿Qué listu yes, cuánto me prestes! -exclamé en una manifestación de hipocresía, puesto que íntimamente pensaba que su erudición es tan sólo polvo sacudido de un libro sobre una cabeza hueca. Finalmente, Orutra me facilitó algunos de los refranes ventosos que enriquecerán el acervo paremiológico de la ATUFA:
«Al sonar un pedo, sólo queda un rostro serio».
«A nadie le huelen mal sus pedos, ni sus hijos le parecen feos».
«Cuando tose la boca, nadie al oírlo se sofoca; el pedo es la tos del culo: ¿ a qué tanto disimulo?».
«Pedos y tambores: los que más suenan son los mejores».
«Cuando el enfermo pee fuerte, lejos anda la muerte».
«Suspiro de monja y pedo de fraile, todo es aire».
«Un cobarde se peyó, y cuando el ruido oyeron, cuatro valientes huyeron».
«Quien habla a mis espaldas, con mi culo habla, y él le responderá cuando le dé la gana».
«Mucho blasón y dinero ninguno, viento del culo».
«En digestión de fabada, peerse no cuesta nada». (Este último es el único refrán genuinamente autóctono).