No sólo hay libros en la biblioteca Ramón Pérez de Ayala. También películas y música. Y ahora tienen un nuevo proyecto: «Queremos ser un depósito de materiales digitales», dice su ex director, Santiago Caravia, y responsable de la sección de bibliografía asturiana. Sería una continuación del depósito legal. A la plaza Daoiz y Velarde llegan desde 1985 las ediciones de todos los periódicos y los libros que se van publicando. También quieren preservar documentos electrónicos. «Para ello hace falta una reforma importante, una norma que permita hacerlo». Además de los materiales físicos para desarrollarlo, «es importante para el patrimonio bibliográfico», subraya Caravia. Pero sabe que «hay una edad oscura que ya no se podrá recuperar», como por ejemplo publicaciones que ya han desaparecido de internet.
Para que esta idea se convierta en una realidad, habrá que esperar. El primer gran proyecto en el que se adentran, la digitalización de los fondos, conllevará mucho tiempo y dinero con el que aún no cuentan.