El Sporting acabó aplaudido en Castalia. Fue la recompensa de la afición rival tras haber disfrutado de la fiesta de fútbol que ofreció el equipo de Preciado. Y eso que el partido había empezado con titubeos y contratiempos, principalmente provocados por un arbitraje desconcertante.
El encuentro tuvo un inicio equilibrado, entre dos equipos que tenían un sistema de juego similar, el 4-4-2, pero con ciertas reservas, que eran más contundente en el equipo local. Nakor se situaba por detrás del reaparecido Tabares, flanqueados por Natalio y Xavi Moré. Aunque el juego tenía cierto equilibrio, el Sporting daba más sensación de peligro, por la rapidez de Congo, la insistencia de Barral, el regate espectacular de Diego Castro y la movilidad de Gerardo.
Desde el primer momento se vio la influencia de un arbitraje que rayaba lo absurdo, con tintes demasiado caseros. Su primer error fue amonestar a Samuel en una jugada en la que desvió el balón, ante la ovación de la grada castellonense.
Se apreciaba que el partido podía tener resultado favorable para el equipo gijonés. Cualquier balón que llegaba a alguno de los cuatro delanteros rojiblancos sembraba sensación de peligro en la dubitativa zaga local. En el Castellón, que sólo tenía llegadas en balones centrados, únicamente Tabares creaba alguna complicación en una posición entre líneas, pero lejos de Roberto. Sólo una entrada de Natalio, que tiró fuera, inquietó a los de Preciado.
Martirio del árbitro
El árbitro murciano martirizaba a los rojiblancos con faltas. Al cuarto de hora, el balance era de 15-0 a favor del Castellón. La primera se señaló a Aurelio, por una entrada por detrás a Barral.
En el centro del campo se imponía Pendín, pero actuaba demasiado retrasado. Tal vez Moré angustió en exceso a sus jugadores por la mañana con vídeos de los partidos del Sporting contra el Castilla y el Cádiz.
El conjunto rojiblanco llegaba más y mejor, aunque le faltaba matizar el remate final, hasta que se produjo el gol de Congo, en una combinación iniciada por Gerardo, con toque de Barral, que el colombiano culminó con un disparo cruzado, ante la sorpresa de Oliva.
El partido se complicó a los rojiblancos con la expulsión de Andreu, por un plantillazo a Pendín. La acción no fue merecedora de una sanción tan grave, pero el colegiado estaba mediatizado en exceso por el ambiente.
Con un jugador más, el Castellón presionó más y buscó desconcierto en las filas rojiblancas. Su estilo ofensivo se fundamentaba en la cultura del pelotazo, lo que venía bien a los rojiblancos.
En el tiempo añadido se niveló el partido con la expulsión de Xavi Moré, quien dio una patada absurda a Congo. El árbitro sólo le mostró la amarilla, pero la convirtió en roja por indicación de su auxiliar.
Con equilibrio numérico, el Sporting afrontó con más comodidad el segundo tiempo. Además, el fútbol castellonense se resumía a aperturas para intentar ganar en altura en algún remate o en lanzamientos lejanos, demasiado imprecisos.
Jugada clave
A los diez minutos de la reanudación, en uno de los pocos errores de la zaga rojiblanca, el Castellón dispuso de la mejor ocasión. Un balón pasado encontró a Tabares y Nakor solos ante Sastre, pero ninguno de los dos remates pudo acabar en la portería, con Roberto desplazado.
Esta jugada espoleó a los de La Plana, que le ganaron campo a los gijoneses, quienes tenían el centro del campo ya reforzado con Javi Fuego. Pero en un córner, el balón acabó en el área rival, con una espectacular carrera de Congo y Diego Castro, que se tragó Zamora. El gallego firmó el segundo de la tarde.
El equipo gijonés pudo asegurar antes la victoria, pero los rojiblancos, sobre todo Gerardo y Diego Castro, se divertían jugando al fútbol.
El resto fue coser y cantar, con Castalia volcado con el Sporting, mientras las gradas protestaban a los accionistas del club local. Los cambios de Moré no valían, porque Txiki, Héctor Bosque e Ibon Gutiérrez no mejoraban a los sustituidos. No podían con el Sporting.
El relevo de Diego Castro tuvo una reacción espectacular de las tribunas de campo castellonense, con el público en pie aplaudiendo al pontevedrés. Era el reconocimiento al mejor fútbol que se vio en Castalia esta temporada.
Pedro y Jairo, que entraron de refresco, pudieron aumentar la diferencia, que se cerró con un testarazo de Míchel a un minuto del final. Era la guinda a otro festival de los rojiblancos. ¿Que pase el siguiente!