Martes, 14 de noviembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

GIJÓN

GIJÓN
El buen tiempo y las altas temperaturas del agua retrasan la temporada de oricios
La Dirección General de Pesca aconseja no cogerlos porque «no están en su mejor momento», aunque afirma que la especie no corre peligro alguno Los hosteleros constatan que hasta ahora «los oricios vienen vacíos»
El buen tiempo y las altas temperaturas del agua retrasan la temporada de oricios
PREPARACIÓN. La cocinera del restaurante Villa prepara una ración. / PALOMA UCHA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

«Sin frío, no hay oricios». Ésta es una de las frases más repetidas en las sidrerías de la región ante la gran avalancha de clientes que demandan su ración de estos equinodermos. Habitualmente, los oricios, aunque no están en su época óptima de consumo hasta bien entrado el invierno, comienzan a aparecer en los mostradores de las pescaderías y restaurantes a finales de octubre o durante los primeros días de noviembre. Este año no ha sido así y los que llevan toda la vida comerciando con este producto no dudan en achacarlo a las altas temperaturas, que este año han retrasado la llegada del invierno. Haberlos, hailos, «pero vienen vacíos».

En el Centro de Experimentación Pesquera, dependiente de la Dirección General de Pesca del principado, aunque no se atreven a apoyar sin reservas esta teoría, ya que «no hay estudios que la prueben», reconocen que «de los oricios se comen fundamentalmente las gónadas, las huevas, y el ciclo gonadal depende de la temperatura».

De hecho, «el inicio de este ciclo, que comienza con la formación de los gametos, tiene lugar en invierno». Y aunque de momento «sólo se trata de una hipótesis plausible, si el agua ha tardado más en enfriarse este año es posible que aún no hayan recibido el frío suficiente para comenzar su desarrollo», explica la jefa de sección, Lucía García.

No obstante, dice, «aunque la temperatura influya en su adelanto o atraso, tienen un periodo de desarrollo muy largo. Aunque empiecen más tarde no pasa nada, ya que hasta la primavera, momento de la puesta de huevas, cuando llega el calor, tienen tiempo».

Enrique Nogueira, del Centro Oceanográfico de Gijón, cree que el buen tiempo puede ser una «causa probable» del retraso de la temporada de oricios. Pero asegura que «el enfriamiento de las aguas no sólo depende de la temperatura ambiente».

Lo más importante, dice, es el proceso de mezcla vertical de las aguas. Es decir, que las de la superficie, más cálidas, se mezclen con las del fondo marino. «En esto influye la temperatura del aire, ya que al enfriarse la superficie aumenta su densidad, lo que favorece la mezcla. Y, por supuesto, también son necesarias las tormentas, las borrascas profundas y los vientos fuertes», añade Nogueira. Todos, fenómenos meteorológicos que han escaseado en el Principado de Asturias durante los últimos meses.

«Es mejor esperar»

Por estas razones, Pesca recomienda «esperar. Tradicionalmente, los oricios se comen en enero, febrero e incluso marzo. Pero hay una especie de tendencia a adelantar las temporadas. Ocurre lo mismo con el bonito y probablemente sea por el ansia del cliente para consumir el producto». Su argumento, aseguran, es puramente lógico: «Oricios hay los que hay. Los que se comen ahora, cuando aún no están bien cargados, no se podrán comer más tarde, cuando estén en su estado óptimo».

Por las rulas asturianas pasa, según los expertos, una cantidad poco significativa en relación con el total de ejemplares capturados. Durante el año pasado, sólo se subastaron 4,5 toneladas de oricios. La mayoría son extraídos de los pedreros por pescadores deportivos -el cupo es de cinco kilos por día y personas- que no llegan a la rula.

«Los profesionales sólo los capturan ocasionalmente. A los mariscadores a pie con licencia no les compensa el trabajo que dan los oricios en relación con el precio al que están en lonja. Se dedican a otras especies más rentables», apunta Lucía García. Es más, estos equinodermos apenas tienen peso en las estadísticas pesqueras que recibe el Principado de las cofradías.

Vienen de Galicia

También hay que tener en cuenta que la mayoría vienen de territorio gallego. La población de oricios de la comunidad vecina es sensiblemente más numerosa que la asturiana por diferentes motivos: en primer lugar, dispone de muchos más kilómetros de costa (y de ría) que Asturias. Y, además, se trata de una costa mucho más productiva, con lo que los bancos de oricios se multiplican.

Son las corrientes procedentes del Sur las que provocan esta bonanza de las costas gallegas, consideradas las más productivas del planeta: esas corrientes hacen emerger aguas frías cargadas de nutrientes que propician la eclosión de la vida marina.

Por otra parte, y dada la bollante situación de la costa gallega, la Xunta permite la captura de oricios mediante el buceo, algo prohibido en Asturias, donde se desarrolla un proyecto dotado con 54.557 euros, para evaluar las poblaciones de oricios y su tratamiento para que crezcan más rápido.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo