Martes, 14 de noviembre de 2006
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Carretero abrió en 2001 una investigación para saber quién filtró a Interior el hallazgo de dinamita en un garaje de Avilés
El inspector Manuel García, del que Trashorras era confidente, figuró en la lista de policías controlados Las pesquisas, de carácter interno, se cerraron sin descubrir a los responsables
Carretero abrió en 2001 una investigación para saber quién filtró a Interior el hallazgo de dinamita en un garaje de Avilés
Juan Carretero. / E. C.
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El ex jefe superior de Policía de Asturias Juan Carretero abrió una investigación interna para averiguar quién había filtrado al Ministerio del Interior el hallazgo de cartuchos de dinamita en el garaje de Avilés que supuestamente tenían alquilado José Emilio Suárez Trashorras, Antonio Toro Castro y José Ignacio Fernández Díaz 'Nayo'. Como adelantó EL COMERCIO, Carretero recibió una llamada de sus superiores de Madrid apenas dos horas después del registro sin que él mismo hubiera tenido hasta ese momento conocimiento del operativo.

Ocurrió a media tarde el 25 de julio de 2001 y en aquella inspección ocular de la cochera intervinieron cuatro policías, tres de ellos de la Comisaría de Avilés; uno de ellos, precisamente, el ex jefe del Grupo de Estupefacientes Manuel García Rodríguez; además de un funcionario de Gijón y el especialista en desactivación de explosivos encargado de hacer el levantamiento de la dinamita, quien fallecería años más tarde en un accidente de circulación.

Dos horas después de ese registro, alguien desde la Comisaría de Gijón filtró a Madrid la información sin seguir el protocolo de actuación correspondiente. Ni Juan Carretero, entonces jefe superior de la Policía de Asturias, ni José Villar del Saz, comisario jefe de Gijón, estaban aún al tanto del decomiso cuando el primero recibió una llamada telefónica de la Secretaría de Estado para la Seguridad al frente de la cual figuraba entonces Pedro Morenés.

Esa llamada, en la que se le solicitaban todos los datos sobre la ya denominada 'operación Pipol', desconcierta a Carretero. Tras admitir su total desconocimiento del hallazgo de dinamita, decide de forma inmediata abrir una investigación interna para descubrir quién había hecho llegar a Interior con tanta rapidez los datos sobre el operativo. Aunque esas pesquisas se cerraron en falso, porque no se llegó a saber nunca la identidad del que facilitó la información a Madrid, entre los funcionarios investigados en ese proceso interno estaba el inspector Manuel García Rodríguez. Para ello se tuvo en cuenta que antes de ser destinado a la Comisaría de Avilés había trabajado en la Comisaría General de Información y mantenía buenos contactos en Madrid.

Tras la 'operación Pipol', el inspector Manuel García comenzó a contar con la colaboración de José Emilio Suárez Trashorras, hoy imputado en el 11-M.

El hecho de que Interior conociera tan solo unas horas después de la intervención la aparición de dinamita fue desvelado por el actual delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, quien pidió al PP que explique qué medidas adoptó entonces para erradicar el tráfico ilegal de dinamita. Por su parte, el secretario de Seguridad del PP, Ignacio Astarloa, expresó su «extrañeza» de que un secretario de Estado tuviera conocimiento de una operación policial de tal relevancia.

 
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