La familia de Beatriz Ordóñez se personó en la mañana del pasado lunes como acusación particular en el caso del asesinato de la joven langreana, según explicó ayer su abogado, Antonio Fernández Mazola. Su intención, una vez conocido el auto de juzgado número 1 de Motril (Granada) es «pedir la pena máxima, ya que nunca habíamos imaginado que el crimen hubiese sido tan violento», dijo la hermana de la víctima, Adelaida Ordóñez. El padre de la fallecida no pudo compadecer ayer ante los medios de comunicación en Langreo, como era su intención, ya que, según relató su abogado, «una vez que conoció los detalles del auto se desmoronó y está en un estado muy fuerte de nerviosismo».
La hermana de la fallecida y el letrado acudieron el lunes a Granada para hablar con el juez encargado del caso y personarse como acusación particular: «Estuvimos esperando pacientemente y acudimos cuando creímos que era conveniente», señaló Mazola. Una vez iniciado el viaje de vuelta, en la tarde del lunes, fueron informados de que el presunto homicida iba a ser detenido para ser nuevamente interrogado, «pero en ningún momento sospechamos las atrocidades que tuvo que sufrir mi hermana antes de morir», lamentaba Adelaida Ordóñez.
La única esperanza
La familia de la joven asesinada puntualizó que «nuestra única esperanza es que se aclare todo y que el asesino pague sus culpas». Además, recordaban que «hablábamos a diario con ella y nunca nos dijo nada de una relación sentimental ni de que se sintiese acosada o asustada».
En relación a la posible vinculación del único acusado de la muerte de Beatriz Ordóñez con el asesinato de otra joven almeriense hace varios años a la que se vinculaba con el mismo hombre, Mazola explicó que «son casos diferente y en ningún momento valoraremos las intenciones o el trabajo de la otra familia. Cada caso tiene que ser aclarado de manera independiente».