Irak se vio sacudida de nuevo ayer por la violencia incontrolada cuando al menos 150 funcionarios del Ministerio de Educación Superior fueron secuestrados por un grupo de hombres armados, que al cierre de esta edición sólo habían liberado a trece de los retenidos. Como consecuencia del rapto masivo, cinco altos oficiales de la Policía del distrito de Al Kerrada fueron detenidos por su supuesta implicación en los hechos, según informó el Departamento del Interior, que puso en marcha una 'célula de crisis' para intentar solucionar el caso.
Los funcionarios fueron secuestrados a las 7.30 hora española por un grupo de desconocidos, en su lugar de trabajo, el Instituto de Investigaciones Culturales, dependiente del ministerio, en la céntrica plaza Al Andalus. Los retenidos constituían la práctica totalidad de la plantilla del centro, incluido su director general, pero no las mujeres que están empleadas en las dependencias asaltadas.
El ministro de Educación Superior, el suní Abed Theyab, quien aseguró que los asaltantes vestían uniformes militares, acusó a las fuerzas de seguridad de no haber «adoptado ninguna acción rápida para perseguir a los secuestradores», a pesar, dijo, de que había avisado personalmente de lo sucedido a los ministerios de Interior y Defensa.
También indicó que, según testigos, los captores se dirigieron con los secuestrados hacia el barrio Al-Shaab, en el noroeste de Bagdad, donde está la sede del Ministerio del Interior, y cuyos habitantes son en su mayoría chiíes.
Otras fuentes que no quisieron revelar su identidad aseguraron que algunos de los capturados se habían puesto en contacto con la Policía para asegurarles que se encuentran como rehenes en el barrio chií de Ciudad Sadr, en Bagdad, feudo de las milicias chiíes fieles a Moqtada Al Sadr.
Nada más conocerse el masivo secuestro, Theyab, solicitó al primer ministro, Nuri al-Maliki, en una sesión urgente del Parlamento celebrada con motivo del asalto, que suspendiera las clases en todas las universidades para lo que resta de año, a lo que el jefe del Gobierno accedió.
Suspensión de clases
«No tenemos ninguna alternativa salvo la de suspender las clases en la universidad. No tenemos otra elección. No estoy preparado para ver a más profesores asesinados», admitió el ministro, quien añadió entre lamentos que «una y otra vez he pedido a Defensa e Interior que ofrezcan más seguridad a las instituciones del ministerio, pero no hemos recibido nada».
El instituto en el que ocurrió el secuestro se encarga de la concesión de becas a los profesores iraquíes y estudiantes que quieren cursar estudios en el extranjero. El ministro de Educación explicó que los secuestradores habían llegado en coches diferentes -20 según fuentes del Ministerio del Interior- con los que rodearon el edificio antes de irrumpir en él. Una vez que capturaron a los funcionarios, les quitaron los teléfonos móviles, separaron a los hombres de las mujeres y se llevaron a los primeros a punta de pistola a los vehículos en los que habían llegado. Theyab explicó también que el secuestro duró apenas unos 10 ó 15 minutos.
A pesar de que las milicias chiíes y grupos ilegales son conocidos por emplear uniformes de la Policía y militares falsos o robados, por el momento no se conoce la identidad de la facción responsable del secuestro.
En las últimas tres semanas, han muerto un decano de universidad, un geólogo y un profesor en Bagdad por hombres armados no identificados que elevan la cifra de educadores asesinados a más de 160 desde 2003. Además, el secuestro de ayer es el más grave desde el inicio de la ocupación, cuando 80 hombres vestidos de Policía irrumpieron en el Consejo de Administración de Investigación Científica del Ministerio de Educación Superior en el distrito bagdadí de Kerrada.