Nació en Sagua La Grande (Cuba) y cuando llegó a EE UU a los 15 años no hablaba una palabra de inglés, pero logró convertirse en el primer senador hispano de Estados Unidos y ayer, a los 60 años, fue elegido para ser presidente del Comité Nacional Republicano, órgano de dirección del partido que ocupa la Casa Blanca.
El senador Mel Martínez hace historia por segunda vez. Su misión es asegurar para la formación conservadora recupere a dos grupos que la oposición demócrata conquistó el pasado día 7 en las urnas: católicos e hispanos. Si bien los evangelistas han seguido fieles al partido de George W. Bush, los católicos han optado mayoritariamente por el de John Kennedy, primer presidente de esta fe del país. Martínez sustituirá en el cargo a partir de enero a Ken Mehlman, pero no por ello renunciará a su escaño. Un director ejecutivo llevará a cabo las funciones del día a día, mientras que él será la imagen en las recaudaciones de fondos y actos oficiales.
Sus servicios como jefe de la campaña en Florida el año en que Bush llegó a la Casa Blanca fueron recompensados con la cartera de Vivienda y con su nominación para el Senado.