Miércoles, 15 de noviembre de 2006
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Atracan a punta de pistola el Banesto de la calle Corrida
Los ladrones actuaron a cara descubierta en la sucursal de Banesto de Corrida poco antes de las diez de la mañana La Policía cortó la calle durante una hora para comprobar que el 'artefacto' que dejaron en la puerta era sólo un aerosol
Atracan a punta de pistola el Banesto de la calle Corrida
CONTROL. Un agente coloca una cinta para cortar la calle Corrida a los pocos minutos se producirse el atraco. / J.BILBAO
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A cara descubierta y con pistolas. Dos hombres se llevaron ayer un botín de 12.700 euros de la oficina bancaria de Banesto en la calle Corrida, tras encañonar a uno de los empleados de la entidad y arrebatarle los fajos de billetes que el trabajador se disponía a introducir en una caja fuerte. Los hechos sucedieron poco antes de las diez de la mañana, cuando en el interior de la sucursal se encontraban diez clientes y diez trabajadores. Los dos ladrones entraron en el establecimiento portando sendas pistolas y a la voz de «esto es un atraco, todos quietos o les pegamos un tiro». Así lo recordó posteriormente uno de los empleados de la empresa.

Según el relato de los testigos, uno de los individuos le puso la pistola en la sien a uno de los dos hombres que trabajaban de cara al público. A otro le obligaron a tirarse al suelo. «Todo fue muy rápido y casi no nos dimos ni cuenta, calculo que en total habrán sido dos minutos o poco más, pero en el momento no nos dio tiempo ni a reaccionar. Cogieron el dinero que había en una de las mesas y echaron a correr», explicó una de las trabajadoras del banco, aún presa del nerviosismo. El otro atracador permaneció entretanto a la entrada del establecimiento haciendo labores de cobertura a su compañero.

Antes de abandonar la sucursal -en dirección a la plaza del Carmen- los ladrones dejaron colgada del pomo de la puerta de salida una pequeña bolsa con un supuesto artefacto explosivo en el interior para evitar así ser perseguidos por las personas que se encontraban en el interior de la oficina. «El hombre que estaba en la puerta gritó '¿Tiempo!' y entonces salieron los dos corriendo. No nos atrevimos a acercarnos a la puerta porque pensábamos que era una bomba; pasamos mucho miedo», decía una de las trabajadoras.

«No parecía español»

Fueron los propios empleados los que avisaron de lo sucedido a la Policía Nacional, que se personó a los pocos minutos en la calle Corrida. En el exterior, se acordonó la zona a la espera de la llegada de los especialistas en desactivación de explosivos, quienes determinaron, tras unos minutos de suspense, que en el interior de la bolsa había un artilugio simulado que no tenía ninguna capacidad explosiva ni detonante. Resultó ser un bote de desodorante con una bombilla. Durante media hora, empleados y clientes permanecieron en el interior del banco a la espera de que se esclareciese el contenido del bulto.

Al mismo tiempo se ponía en marcha un amplio dispositivo policial para intentar dar con el paradero de los dos atracadores. Se realizaron inspecciones en vehículos de las inmediaciones y se controlaron las salidas de la ciudad, así como las estaciones de trenes y autobuses. Aunque no se descarta ninguna hipótesis, las investigaciones policiales se centran en personas de origen sudamericano. Según explicó Dulce Álvarez, quien se cruzó con los ladrones a la puerta del banco, «hablaban castellano, pero por lo menos uno de ellos tenía un acento que no parecía español». En torno a las diez y media de la mañana los clientes pudieron abandonar la oficina por una puerta que comunica el piso superior del banco con una vivienda abandonada del edificio.

Pedro Magaña, director de Asturias y León de Banesto, resumió los hechos: «Se apoderaron del dinero que en ese momento iba a ser introducido en el búnker de caja, apuntaron con una pistola a uno de los empleados y se llevaron el dinero, pero no hubo heridos, sólo los nervios propios del episodio». Y añadió: «No se puede confirmar que las pistolas fueran falsas».

La Policía se llevó las cintas del circuito de grabación que probablemente recojan la imagen de los atracadores que cometieron el robo a cara descubierta, con objeto de facilitar la investigación. A la una de la tarde la sucursal restableció su actividad diaria.

 
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