Miércoles, 15 de noviembre de 2006
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El juez encarcela al asturiano único sospecho del 'crimen del Granada'
La brecha que presentaba el cadáver en la cabeza es incompatible con la versión del imputado, también asturiano La acusación particular mantiene que existió una brutal agresión sexual
El juez encarcela al asturiano único sospecho del 'crimen del Granada'
SEGURIDAD. Salida de los juzgados granadinos del furgón que traslada al detenido a la prisión provincial de Albolote. / ALFREDO AGUILAR
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Hace tres semanas el juez aseguró tener indicios para imputar a Miguel H. un delito contra la vida, pero no los suficientes para dictar su ingreso en prisión. Ayer, las pruebas que esperaba llegaron de manos de un nuevo informe forense y esta vez no hubo dudas. Su decisión: prisión incondicional.

Éste fue el giro que dio ayer el caso de la muerte de la langreana, Beatriz Ordóñez, cuyo cadáver fue hallado en una acequia de Vélez de Benaudalla (Granada) el pasado 12 de octubre. El también asturiano Miguel H., quien niega ser su compañero sentimental en contra de la versión de los allegados de la víctima, quedó en libertad bajo una fianza de 3.000 euros el pasado 20 de octubre, tras ser detenido como presunto autor del crimen.

Pero anteayer por la noche, la Guardia Civil volvió a detenerlo en su domicilio de Híjar (Granada), donde vive con su mujer y su hijo. Tras pasar la noche en los calabozos de la Comandancia, compareció ayer ante el juez. A mediodía ya había ingresado en la prisión provincial de Albolote, y esta vez sin condiciones.

La clave de este cambio en la investigación del caso reside en un nuevo informe forense realizado sobre las lesiones que presentaba el cuerpo de la mujer. Fuentes cercanas a la investigación explicaron que los resultados de la autopsia emitidos en un primer momento eran preliminares, por lo que requerían de otro análisis. Éste fue solicitado desde el principio por los investigadores, y el resultado final ha cambiado la visión del fiscal y del juez sobre lo ocurrido.

Las citadas fuentes explicaron que, en concreto, una lesión que presentaba el cuerpo en la parte izquierda de la cabeza resulta incompatible con la versión del suicidio que ofreció el detenido durante la reconstrucción de los hechos. Miguel H. insistió desde el principio en que la brecha en la cabeza de Beatriz se debía a un golpe que la mujer se dio cuando saltó al vacío por el canal. Y ayer se mantuvo en esta versión durante su comparecencia ante el juez de Motril.

Pero los exámenes forenses sobre la herida contradicen esta versión. Según las citadas fuentes, la apariencia de la lesión podría ser compatible con la producida por un objeto contundente. Y con ello, entre otros datos, cobra fuerza la versión del homicidio que mantiene la Guardia Civil y pierde crédito la del suicidio mantenida por el detenido.

Ayer, la hermana de la víctima y el abogado de la familia comparecieron en Langreo ante los medios de comunicación para dar a conocer «los últimos y aterradores momentos que pasó Beatriz antes de morir», según explicó el letrado Antonio Fernández Mazola. Aseguró que en el auto judicial se apunta que, según el informe forense, «la joven sufrió un fuerte golpe en la cabeza y, posteriormente, el cuerpo inerte fue arrastrado por el suelo y arrojado por el canal». Ese fuerte golpe, que no ha sido descrito como motivo de su muerte, podría haber sido realizado «con un martillo o un objeto punzante como un pico», dijo el abogado.

Dos versiones

Además, y siempre según la versión de la acusación particular, se recoge que el cuerpo presentaba «presuntas agresiones sexuales, con graves lesiones anales y vaginales, signos de forzamiento íntimo y de violencia, lo que hace pensar que la víctima intentó en todo momento repeler la agresión».

Sin embargo, el abogado de la defensa, Pablo Acosta, negó que se le imputase a su cliente delito sexual alguno, y dijo que el auto judicial se limita a hablar de homicidio o asesinato en el caso de que sea demostrada alevosía o planificación de la muerte.

En cualquier caso, Miguel H. lo único que reconoce es que estuvo con Beatriz en el lugar donde murió. Según declaró, aquel día bajó a la Costa de Granada con ella en coche para charlar. Dijo que no era su amante, sino una amiga con la que mantenía una relación especial. Al regresar del paseo, Miguel declaró que fue ella quien le pidió que se pararan en el lugar por donde, insistió, se arrojó. Asegura que trató de evitarlo, por lo que mantuvo un forcejeo con ella. Luego no dijo nada por miedo.

De momento, aún están pendientes pruebas de ADN para arrojar más luz sobre el caso.

 
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