Compañeros de tantos años de EL COMERCIO y amigos de siempre de Jesús Espinazo Barahona acompañaron ayer a su doliente familia durante el funeral que tuvo lugar por la tarde en la iglesia de San Esteban del Mar en El Natahoyo, unas horas antes de que sus restos mortales fueran incinerados en el tanatorio de Cabueñes.
Jesús Espinazo falleció anteayer, a los 50 años, después de haber desarrollado toda su vida profesional en las dependencias administrativas de este periódico, en el que entró a trabajar con 14 años, cuando un adolescente era aún más niño que hombre. Conocido desde entonces como 'Jesusín', nada importó que el paso del tiempo fuera transformando sus facciones en adultas, porque el diminutivo cariñoso siguió circulando entre sus compañeros como si todavía contara aquellos pocos años.
Ayer, su esposa Conchita Sánchez Maceiras y sus hijos Marta y David fueron reconfortados por la estela de bondad que Jesús dejó tras de sí y que de alguna manera dejó plasmada en sus fotografías, afición que cultivó en los últimos años y que le llevó a exponer su trabajo más ocioso en los centros municipales de El Natahoyo, Contrueces y El Llano.