Jueves, 16 de noviembre de 2006
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El encanto de ser normal
El director del Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias explica la sencilla belleza del hórreo número 3, 'Uninsa', que servirá modelo para el estudio de todos los demás
El encanto de ser normal
EXPERTO. Xoaco López delante del hórreo patrón mientras explica sus características. / PALOMA UCHA
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No tiene decoraciones coloristas, su madera parece desvaída y, a buen seguro, no sería el preferido de la mayor parte de los visitantes del Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias. Ni tampoco de los profanos, porque su sencillez no atrapa la mirada. Ni de los expertos, porque en el mismo recinto se encuentran otras construcciones asturianas más llamativas por un sinfín de cuestiones diferentes. Pero precisamente ha sido eso, su normalidad, su medianía, el encanto del hórreo 'Uninsa' para ser seleccionado entre sus acompañantes en el recinto museístico -otros dos hórreos y dos paneras-, como modelo para el estudio de las medidas, de la proporcionalidad, de los hórreos asturianos.

El director del museo es una de las mentes más versadas en la historia y tipología de esta construcción tradicional asturiana que, si bien está reconocida como monumento histórico-artístico desde 1973, en el corazón de los asturianos ocupa todavía un lugar estrictamente rural. Y Xuaco López, quien parece más decepcionado que sorprendido por la elección, no acierta a resaltar esos puntos que hicieran a este hórreo distinto de los demás, extremo éste que satisfaría al promotor del proyecto, Xosé Nel Navarro, porque confirmaría ese punto de base que lo hiciera asequible a todos los estudios.

«Es un hórreo normal. No es ni bueno ni malo, es de 1875 y la fecha en un hórreo es su carné de identidad. Quiere decir que está hecho con madera de castaño, que sus esquinas están formadas por dos tablas que se ensamblan, en lugar de una sola pieza labrada como en los hórreos de siglos anteriores, y que la cubierta es de teja, porque un hórreo es producto de su tiempo. No tendría sentido que en el siglo XIX la cubierta fuera de paja como en la Edad Media», afirma Xuaco López, en una vehemente exposición que culmina afirmando que «esta construcción de madera está perfectamente diseñada, porque desde el siglo XVI hasta los últimos que se construyen a principios del siglo XX, el modelo sigue siendo el mismo».

Todos estos hórreos que habitan hoy el Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias llegaron como consecuencia de las expropiaciones realizadas en Veriña y Serín para ubicar la empresa siderúrgica Uninsa en Gijón, que con el paso del tiempo se transformaría en Ensidesa, después en Arcelor y finalmente en Mittal. «Es una de las características favorables de estas construcciones, que son desmontables y se pueden transportar sin ningún peligro, lo cual constituye un factor determinante para su conservación», añade Xuaco López.

Tablas estrechas

Cuando afirma que la fecha de construcción es el carné de identidad del hórreo, se refiere a que «si lo tienes datado en 1875 sabes que las tablas son más bien estrechas, que tienen cierta altura, porque en 1875 en muchas zonas de Asturias ya había problemas para encontrar piezas de madera grandes, debido a que la deforestación en esa época era muy importante, sobre todo en la Marina. Hoy vuelve a estar llena de árboles, pero de pinos y de eucaliptos, lo que quiere decir que dentro de cien años, cuando alguien vea un hórreo de madera de eucalipto sabrá que se construyó a finales del siglo XX o principios del XXI, porque hoy casi nadie hace el hórreo de castaño. Lo hacen de eucalipto o, en todo caso, de iroco quienes tienen mayor poder adquisitivo y les gustan las tablas más anchas. Los hórreos responden a su historia».

Y en ocasiones también son víctimas de ella por la falta de conservación o por una restauración no demasiado afortunada. Ese podría ser el caso del hórreo-patrón. Cuenta el director del Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias que el hórreo Uninsa «no está muy bien restaurado, porque cuando se procedió a su recuperación se cepillaron todas las tablas y con ello cambiaron de color».

El día 25, clave

A Xuaco López le gusta más otro hórreo del siglo XVII que se encuentra unos metros separado del Uninsa, que tiene grabaciones, las esquinas de una sola pieza y unas tablas el doble de anchas que las del que va a ser el hórreo patrón. «Eso no importa nada, porque el patrón no significa que sea el mejor o el peor, es el patrón que utilizas para el estudio y el análisis y éste, a lo mejor supera al patrón en esos criterios que se van a establecer aquí el próximo día 25. Tengo una gran curiosidad por conocer el desarrollo de esa jornada de trabajo».

Encandilado con la realidad del hórreo y la panera asturianos, Xuaco López no duda en afirmar que «este hórreo que vemos aquí, esta construcción de madera», en referencia al número tres del museo, «está perfectamente diseñado desde la Edad Media y aún hoy tiene múltiples utilizaciones».

 
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