Jueves, 16 de noviembre de 2006
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GIJÓN

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La sequía obliga al Ayuntamiento a extremar el cuidado de los acuíferos del municipio
La explotación de la bolsa cercana al cauce del río Peñafrancia, en la actualidad sin uso, ha bajado en el último año a un tercio de lo habitual Gijón consume en este momento 70.000 metros cúbicos diarios, el 60% procedentes de Cadasa
La sequía obliga al Ayuntamiento a extremar el cuidado de los acuíferos del municipio
PEÑAFRANCIA. El cauce del río gijonés está totalmente seco en el área de La Castañal desde hace algo más de una semana. / P. CITOULA
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Los acuíferos de Gijón son un lujo natural y su explotación está siendo abordada por el Ayuntamiento, a través de la Empresa Municipal de Aguas (EMA), con el máximo cuidado y respeto. Ubicados básicamente en el entorno de las parroquias de Deva, Cabueñes y Santurio, su supervivencia es una garantía para el servicio de agua en la ciudad, aunque el mayor porcentaje para el suministro continúa proveniendo del consorcio de Cadasa, en torno, en estos momentos, al 60%. La ausencia de lluvia de las últimas semanas ha provocado en numerosas ciudades y localidades del Norte de España, entre ellas Santander, problemas de abastecimiento y las consiguientes restricciones. Gijón tiene una infraestructura que garantiza que no habrá esos problemas, que sólo se producirían en el más que improbable caso de que la ausencia de lluvias se prolongara durante varios meses.

La sequía afecta a todos los embalses del la cuenca Norte y los asturianos no son una excepción. El de Tanes y el de Rioseco están bastante más bajos de lo normal en una época como la actual, en pleno otoño, que se presupone como una temporada propicia para las lluvias. En Gijón, según señalaron a EL COMERCIO fuentes del servicio municipal de Medio Ambiente, «la situación no es preocupante» y mucha 'culpa' de ello lo tienen los acuíferos propios, auténtico elemento regulador que utiliza la empresa EMA para equilibrar el gasto y el aporte de agua de Cadasa a la canalización de la ciudad.

Menos consumo

Afortunadamente, el consumo de agua en Gijón es mucho menor en estas fechas que en verano, cuando el crecimiento de la población dispara las cifras, como sucedió hace apenas tres o cuatro meses. El 7 de agosto pasado, por ejemplo, se registró un nivel de consumo de 101.000 metros cúbicos en sólo 24 horas, es decir, un promedio de 1.170 litros por segundo. No habría muchas lluvias y la EMA tuvo que recurrir, entonces, a comprar el 70% de sus necesidades a Cadasa. Se llegó, en determinados momentos, a los 105.000 metros cúbicos.

Por contra, ayer el consumo era de 70.000 metros cúbicos, una cantidad bastante menor y que se puede considerar como la habitual para el nivel de habitantes que tiene Gijón. Mucha agua, más de la mitad, viene de Cadasa, pero también están los acuíferos propios.

Falta de lluvia

¿Dónde están los principales? Hay otros de menor entidad, pero sobresalen El Molinín, en Cabueñes; La Ería, entre Deva y Santurio, y un tercero muy cercano al camping de Deva, que se encuentra muy cercano tanto al río Peñafrancia como al Jardín Botánico Atlántico, por donde pasa ese cauce. En el caso de éste último, los vecinos de Deva muestran su preocupación porque, entienden, los sondeos de la Empresa Municipal de Aguas provocan la sequía total del cauce, cosa que sucede en este momento y desde hace algo más de una semana.

Sin embargo, desde el departamento municipal de Medio Ambiente se presenta una situación totalmente diferente. Según se asegura, desde la EMA se está cuidando este acuífero de forma especial y, en la actualidad, hace días que no se 'tira' de sus recursos. Además, abundando en el tema, recuerdan que lo habitual en los últimos años era extraer seis hectómetros cúbicos al año y se llegó, incluso, a los ocho hectómetros cúbicos en alguna ocasión. En la actualidad, según aseguran, apenas se llega a los dos hectómetros cúbicos al año, es decir, un tercio de lo habitual.

La pauta de trabajo, reconocen, es cuidar al máximo los recursos naturales que tiene el subsuelo de Gijón en materia de agua y se tratan con mimo, pero teniendo en cuenta que son fundamentales para el suministro cotidiano de la ciudad. Por ejemplo, el del Molinín, en Cabueñes, se utiliza de forma habitual ya que es una zona que, en caso contrario, se inundaría. De esta forma, se cumplen dos objetivos.

En el caso del entorno del Peñafrancia, las cosas cambian. La total sequía del cauce, que apenas tiene 300 ó 400 metros de agua desde el nacimiento en el lavadero de Deva, el Ayuntamiento entiende que se trata de un problema exclusivo relacionado con la falta de lluvia, aderezado con que el Peñafrancia tiene un cauce con muchas filtraciones.

Es un río, en ese sentido, considerado como «difícil» de mantener con un nivel apropiado de agua en momentos de sequía como los actuales. Los sondeos de la EMA no tienen nada que ver con esta situación o, al menos, eso aseguran desde el Ayuntamiento gijonés.

 
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