Los 350 discípulos de San Huberto llaniscos que componen el censo de agremiados a la Sociedad de Cazadores del Oriente de Asturias (Socoa), están llamados a las urnas para elegir por cuatro años a un nuevo presidente de la entidad. La votación tendrá lugar el próximo sábado, entre las siete de la tarde y las once de la noche, en el salón del Casino de Llanes. A los comicios cinegéticos se presentan dos candidaturas, presididas por José Miguel Gutiérrez Buergo y Víctor Manuel Ruenes Piquero. La lista que encabeza el primero es de matiz continuista, mientras que la de Piquero ofrece pinceladas renovadoras.
El coto que gestiona Socoa se fundó en 1982 y desde entonces los socios sólo tuvieron que votar al presidente en una ocasión ante la falta de propuestas alternativas. Gutiérrez Buergo ya ocupó la presidencia entre 1997 y 2002.
El proceso está perfectamente reglamentado mediante una junta electoral, con un presidente y un representante de cada candidatura. Incluso, se contempla la posibilidad de voto por correo para cuya regulación existe un pacto previo.
José Miguel Gutiérrez Buergo es un vecino de Nueva, de 41 años, que trabaja como auxiliar de farmacia. Desde muy joven se integró en la cuadrilla de su localidad natal y procede de una saga de apasionados discípulos de San Huberto.
Su candidatura propone continuar con la gestión económica actual y como promesa electoral avala un nuevo intento de «introducir la liebre europea» en la zona. Afirma que cuenta con posibilidades de salir elegido porque «la mayoría de los socios así me lo manifiesta» y valora el hecho de «estar apoyado a bloque» por los miembros de la actual junta directiva.
Respecto a la contabilidad sostiene que «se pueden salvar los números porque seremos muy puntillosos» y en relación al capítulo renovador comenta que «cinco nuevos vocales» tienen cabida en su lista.
Víctor Manuel Ruenes Piquero, el candidato alternativo, es un aguerrido cazador y jefe de una cuadrilla de caza mayor en la que la regla principal es la disciplina a ultranza. Vecino de Posada, albañil de 36 años, no promete nada porque «desconozco la situación de la entidad».
Procede de un fabuloso clan cinegético, el de los Piquero, que en la segunda mitad del siglo XX se manifestaron como cazadores de referencia en la comarca. Tal es el caso de sus tíos Ramón, Luis y Francisco Piquero Galán. Explica que la repoblación con liebres «no tiene ningún futuro» y denuncia que en Socoa la caza menor es una modalidad «olvidada y perjudicada».
Opina que su victoria es «casi imposible» al competir frente a la maquinaria oficial, pero se manifiesta orgulloso de haberse presentado frente a quienes aseguraban que «no estaba preparado». Manifiesta que el coto «se puede llevar mucho mejor» y recela del voto por correo al sospechar que la otra candidatura «no cumple con el pacto acordado».
El coto
Las 26.000 hectáreas que forman el concejo de Llanes son los límites cinegéticos de Socoa. El territorio ha dado un salto cuantitativo espectacular en los últimos años. De hecho, en 1982 los cazadores locales abatieron una pareja de jabalíes, ridículos números que contrastan con los 113 verracos y 41 corzos pasaportados en la campaña 2005-2006. La misma situación se vive con el número de cuadrillas de caza mayor tras pasar de siete grupos en la etapa fundacional a los once existentes en la actualidad.
La mayor parte de los cazadores llaniscos participan en batidas y para ello disponen de siete lotes. El territorio está vigilado por tres guardas y para la caza menor, fundamentalmente arceas, dependen de la entrada invernal de las volátiles. Hace años que se realizó con éxito la repoblación de faisanes, mientras que la colonización con liebres terminó en rotundos fracasos en todos los intentos llevados a cabo.
Para su desenvolvimiento económico, Socoa cuenta con un presupuesto de 132.000 euros. La mayoría de los gastos se producen en el pago de daños a los cultivos y en el abono de indemnizaciones a los propietarios de vehículos tras el atropello de animales salvajes en las carreteras del municipio. Una de las principales fuentes de ingresos es la venta de recechos de corzo por 45.000 euros anuales.