Xabier Puente Docampo (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 1995) es gallego y defensor de su lengua. Por eso, la usa para escribir. En la solapa de su chaqueta luce un pin de 'Nunca mais', y en su cartera guarda 'Peter Pan de rojo escarlata'. Ayer pronunció la conferencia inaugural de las IV Jornadas de Animación a la Lectura que organiza UGT en la Facultad de Psicología.
-'Para qué leer' es el título de su ponencia.
-Es la primera pregunta que debe hacerse la sociedad y los políticos. No vale aquello de que lo que importa es que lean, no importa qué. Para que lean el 'Marca', yo no me molesto.
-¿No defiende la lectura como pasatiempo?
-Sí, pero no es lo importante. Hay que leer para formarse, es una manera de adquirir experiencia. La vida es muy corta para perder el tiempo leyendo tonterías.
-¿Qué se debe leer?
-El niño debe leer como el adulto, una lectura reflexiva. Aquella que no sólo implica la comprensión, también las emociones y la imaginación. Hay que leer con todo el alma. Leer es como viajar y hay que hacerlo acompañado de alguien que ha leído ya. Cuando ponemos un libro en manos de un niño será porque conocemos a los dos: al niño y al libro.
-Pero se cansan pronto de viajar. Cuando empiezan se entusiasman, pero luego lo dejan.
-Porque cuando empiezan están acompañados, con su madre, la maestra... y después se les deja solos. Probablemente no leen porque no se les ha dicho claramente lo que tienen que encontrar en la lectura.
-¿La escuela es la solución para los bajos índices de lectura?
-La escuela es un saco sin fondo donde todos piden explicaciones, y no es así. Lo ideal es que los padres sean lectores o que les hagamos ver que es el eje fundamental para que sus hijos lean.
-¿Qué tiene que reunir un libro para que guste a los niños?
-Que los considere inteligentes; que no diga 'noche oscura', que diga 'noche' y lo de 'oscura' lo pone el lector; que no creamos que porque hemos rebajado las exigencias lingüísticas, narrativas o estructurales, el chico va a estar más cercano al libro. Los niños como los adultos leen libros que hablan de ellos mismos. En la lectura uno se busca a sí mismo.
-¿Harry Potter reúne esas características?
-No, es todo lo contrario. En Harry Potter está muy bien cocinada toda la historia de la literatura infantil y juvenil anglosajona y popular. Al principio Harry Potter es Cenicienta. Ahí está Mark Twain, Roal Dahl...
-Usted era profesor, ¿sus alumnos leían?
-No voy a decir que leían más que ninguno, pero nosotros negociábamos los libros que había que leer. Yo busqué que leyesen de otra manera.