El presidente del Principado defendió ayer en Madrid el ordenamiento del litoral asturiano, que definió como el mejor conservado de España. Vicente Álvarez Areces argumentó que no ha sido fácil tener una costa ajena al crecimiento urbanístico y que su Gobierno «ha aguantado el tipo y todo tipo de presiones y necesidades que a veces se vuelcan en esas expectativas», en alusión a las propuestas de empresas, constructores y, sobre todo, ayuntamientos que ven en este terreno un modo sencillo de solucionar sus problemas económicos.
Areces pronunció ayer una conferencia en el Foro de la Nueva Economía, en Madrid, bajo el título 'Asturias: tradición y modernidad en un paraíso natural', ante un auditorio compuesto por importantes personalidades del mundo político, financiero y empresarial, entre ellas algunos de los responsables de las constructoras más importantes del país.
El jefe del Ejecutivo regional presumió de la conservación de la costa asturiana, justo en el marco del debate que se ha abierto en España ante la masiva construcción de viviendas en las franjas del litoral. Asturias, afirmó, prefirió una «gestión del suelo ordenada», que ha permitido al Principado disponer de la costa «mejor conservada de España», que cuenta con recursos hídricos suficientes y donde un tercio del territorio «se encuentra protegido por alguna figura ambiental legal».
No ha sido sencillo, a su juicio, conservar el litoral ajeno a los atractivos guiños económicos que suponen la construcción en la franja costera o, sin ir más lejos, la ubicación de empresas, como el caso de la mina de oro en Salave. «Sabemos que nuestra negativa supone hacer frente a pleitos, pero sabemos que será a la larga positivo para la conservación de esa parte del litoral», señaló como ejemplo el presidente asturiano, que asume que, con la negativa del Gobierno y su empeño en mantener inalterable el límite de protección a 500 metros de la costa, «decimos que no a la creación de puestos de trabajo y muchas oportunidades de crecimiento» para concejos que tienen depositadas aquí muchas expectativas. Sin embargo, es consciente de que la decisión que se adoptó en su momento es la mejor para el futuro. «Es una gran inversión. Supondrá la marca de calidad que va a diferenciarnos», reiteró.
El jefe del Ejecutivo afirmó que la región había «dejado atrás» la huella del sector público que «convirtió a Asturias en un gigante con pies de barro». De igual modo, insistió en varias ocasiones en que el «sombrío panorama» ha terminado y, de paso, ha enterrado «la conciencia social de pesimismo» que se había generado tras la crisis económica. En la actualidad, subrayó, la comunidad cuenta con un «sólido tejido industrial» donde coexisten «grandes multinacionales con las pymes». A este respecto, Areces destacó la importancia que tiene en el desarrollo de la región la «excelente cualificación de los jóvenes» y recordó los reconocimientos que ha tenido el Gobierno por la puesta en marcha de buenas prácticas para la formación emprendedora dentro del sistema educativo.
Futuro alentador
Sobre el presente industrial de Asturias, Areces señaló que es «enormemente alentador» y vaticinó que el futuro está íntimamente ligado al sector energético y, en particular, a la nueva planta regasificadora. Este proyecto, cuya adjudicación fue aprobado el pasado martes, va ligado al final del aislamiento que había sufrido Asturias durante décadas por la carencia de infraestructuras. El presidente cree que la comunidad, «en un horizonte de cuatro años, dejará de ser periférica para ser el centro de nuevas iniciativas». Las comunicaciones «ya no serán un freno a nuestra competitividad».
Areces considera que Asturias continúa por el camino adecuado para llegar a 2013 en los niveles de convergencia, aunque se mostró cauto y reconoció que todavía «queda un poco» para alcanzar esos límites. No obstante, valora el crecimiento de la tasa de paro y el aumento de la productividad que han elevado el PIB de la región por habitante.
El presidente asturiano aprovechó su intervención para anunciar que «en pocos días» estará adjudicado la obra del Parador del Monasterio de Corias. Una pieza más de un puzzle que ha convertido al Principado, a juicio de Areces, «en un destino de calidad». Así, destacó la importancia que ha adquirido el sector servicios en Asturias y, lógicamente, el turismo.
El debate estatutario generó diversas interrogantes entre algunos asistentes, que querían saciar su curiosidad y conocer qué tipo de planteamientos defenderá Asturias en el nuevo modelo de Estado. El presidente del Principado, si bien señaló su intención de hacer valer los avances del autogobierno, fue comedido a la hora de aludir a las aspiraciones identitarias del Principado. Así, admitió que la denominación estatutaria con la que Asturias se siente más cómoda es la de «comunidad histórica. La identidad colectiva de Asturias no está en cuestión».
Reiteró, una vez más, que su Gobierno «no renuncia a incluir criterios de financiación estatal en su Estatuto», a pesar de que esta iniciativa cuenta con el rechazo del ministro Pedro Solbes. El presidente asturiano considera que la futura reforma en el Principado no puede dejar al margen «criterios de solidaridad» tanto en el marco de España como dentro del territorio regional.
Para el final estaba reservada una manzana envenenada. Algunos asistentes insinuaron al jefe del Ejecutivo qué le parecía que Fernando Alonso no cotizara sus tributos en la comunidad autónoma y si su actitud no merecía un«tirón de orejas». Areces rehusó escenificar cualquier tipo de divorcio con el piloto asturiano y, por el contrario, defendió su figura como «un estandarte» del Principado fuera de nuestras fronteras, además de recordar el proyecto del circuito que se va a desarrollar en La Morgal y que cuenta con la colaboración de Alonso.