La cantera de Aboño no podrá ser utilizada para fabricar los cajones que compondrán el Dique Norte de las obras de ampliación de El Musel, según manifestó ayer a EL COMERCIO el director de la Autoridad Portuaria de Gijón, José Luis Díaz Rato. La razón es que los áridos adecuados para fabricar hormigón son los de piedra caliza, bastante más blandos que la cuarcita de la cantera de Aboño. Con el descarte de dicha cantera, se busca evitar problemas al moler la piedra, precisamente por esa dureza.
Díaz Rato indicó que la cantera de Aboño proporcionará pedraplén para continuar el avance del dique de Torres, ya en la próxima primavera, y para todos los diques y muelles ajenos a los cajones.
En todo caso, el director de la Autoridad Portuaria de Gijón indicó que Asturias tiene muy buenas canteras de áridos para fabricar hormigón y que el único problema es garantizar el suministro continuado, que hace falta para evitar interrupciones en la fabricación de los cajones, tanto por necesidad de la propia producción como para dar ocupación a tres turnos a los trabajadores contratados.
Díaz Rato mantiene la expectativa de hacer el primer cajón antes de las fiestas navideñas, para lo que haría falta empezar en los primeros días de diciembre.
60.000 euros al día
El director de la Autoridad Portuaria de Gijón fue ayer uno de los anfitriones de varios concejales socialistas del Ayuntamiento de Gijón y cerca de un centenar de representantes del movimiento vecinal del concejo, tanto de su zona urbana como de la rural.
El concejal socialista Pedro Sanjurjo resumió las impresiones recogidas con una sola palabra: sorpresa. Algunos portavoces de agrupaciones vecinales se expresaron también a este periódico en el mismo sentido. El puerto sigue siendo el gran desconocido de la industria asturiana y hubo quien quedó realmente perplejo ante alguno de sus datos cotidianos de su actividad, como, por ejemplo, el coste próximo a los diez millones de las antiguas pesetas (60.000 euros) por cada día de estancia en puerto de uno de los grandes barcos que frecuentan la terminal de graneles. Los vecinos se sintieron también impresionados al saber que el avance del Dique de Torres mar adentro tendrá todavía que triplicar su dimensión actual.
Todo ello, según se ocuparon de destacar Pedro Sanjurjo y el presidente de El Musel, Fernando Menéndez Rexach, tiene un claro significado económico. El desarrollo de la terminal de graneles, junto a la regasificadora y sus centrales de ciclo combinado derivadas, así como la captación de nuevos tráficos, servirán para promover inversión en cantidad muy superior al importe de las propias obras de ampliación portuaria.
La ZALIA, indicaron ambos, será el complemento necesario para aumentar el valor añadido de la mercancía. Representantes vecinales de San Andrés de los Tacones escuchaban las previsiones sin entusiasmo.