Sábado, 18 de noviembre de 2006
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Campaña turística Ambos articulistas ironizan sobre la utilización del Oso Yogui como reclamo para promocionar Asturias
FUE hace ya bastantes años. Había un anuncio en la televisión que me fascinaba. Era de un producto de limpieza para la cocina. Era este limpiador tan bueno, tan desinfectante, que «usted podría comer en su propio fregadero». El 'spot' era fascinante, pero no creo que nadie siguiera el consejo, básicamente por lo incomodo.

Otra maravilla de la publicidad era aquel en el que una cariacontecida dama «sufría en silencio las hemorroides». Hacía años que tenía ese problema y carecía hasta del coraje para tomarlo a gritos, que es lo suyo cuando uno sufre tanto.

Para la historia, también aquel que anunciaba un brandy haciendo apología previa: «los hombres, muy hombres». Era tan bueno que de repente parecía llegar a la pituitaria un pestazo a coñaca y sudor que te dejaba muerta y deseando, aún sin conocerlo, la llegada del fenómeno metrosexual y hasta de las salidas del armario.

¿Y qué me dicen de aquella canción «pon, pon Ponche Caballero»? La melodía la cantaba todo el mundo, pero ni ganó un Grammy ni vendió un solo disco. Y mucho me temo que salvo los previamente aficionados al ponche -afición que no me explico- otros se decidieran a tomarlo.

No sigo con mis anuncios favoritos; queda claro que me gusta el horror hecho espacio publicitario. Pero, sorprendentemente, lo de Yogui y Bubú me parece una gran idea, aunque no sea la primera vez que se utiliza un dibujo animado famoso para tal menester. Recuérdense los plátanos.

Claro que una buena idea publicitaria es aquella que logra entrar en el público y después consigue vender. Todo el mundo sabe dónde está Jellyston. Si conseguimos que esos mismos sepan dónde y qué hay en Asturias, maravilloso.

Lo verdaderamente necesario es que, además, saquen un billete y nos hagan gasto. Porque recuerdo el anuncio del limpiador de cocina y hasta el plato y los cubiertos colocados dentro del fregadero, pero no el nombre del producto. Tampoco del de las hemorroides, ni el del coñaca. Y a la botella del ponche no le pongo cara.

Espero y deseo que el de Yogui sea un anuncio de éxito. Ah, y que los osos no se ofendan.

 
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