Sábado, 18 de noviembre de 2006
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La mujer postmoderna
¿NACERÁ en seguida el 'segolenismo' en el seno del viejo Partido Socialista francés y un ensayo de puesta al día o se convertirá antes o después en una corriente más?

La pregunta se la hacía ayer el prestigioso diario francés 'Le Monde', que ha seguido el proceso de primarias con una atinada mezcla de expectación, estupor y esperanza.

Que Ségolène Royal, que no era baronesa en un gran partido de barones con base propia, haya batido por KO técnico a dos de ellos, Laurent Fabius y Dominic Strauss-Kahn, traduce, antes que nada, el desconcierto que reina en la primera formación de la izquierda, refundada por François Mitterrand hace unos cuarenta años a partir de las cenizas de la difunta Sección Francesa de la Internacional Obrera.

Ségolène podría convertirse en 'madame la présidente' y aunque ya ha habido -y hay- mujeres al frente de ministerios y una, Edith Cresson, incluso fue primera ministra, tal posibilidad es todavía demasiado innovadora para algunos.

Pero, aún privada como está de verdadera adhesión en la maquinaria y entre los pesos pesados, el caso es que ella, con su estilo, ha sido entronizada por los sondeos como la única persona que en la izquierda puede derrotar a Nicolas Sarkozy, casi seguro candidato de la UMP con permiso de Jacques Chirac.

Es raro el fenómeno porque ella es graduada en la ENA, como es casi de rigor, ha sido ministra, es diputada y presidenta de una región importante. Y, por tanto, debía estar amortizada o quemada, como lo está la mencionada Cresson, pero no lo está y, al contrario, parece al público una candidata innovadora, que ha sabido guardar las formas, remitirse siempre a la gente, distanciarse de la vieja disciplina orgánica y utilizar a fondo los nuevos mecanismos de la sociedad de la información y, en primer lugar, internet.

Todo eso, en cambio, es también su (eventual) fragilidad. Algunos observadores agudos sugieren que puede ser una excelente candidata y una mala presidenta cuando tenga que decidir, hacerse adversarios y obligar.

Pero hoy por hoy, y eso también explica en parte su gran victoria, Ségolène Royal es no sólo la persona que puede derrotar a los conservadores, sino una apuesta por la modernización del gran paquidermo que es el viejo PSF si cumple una condición inexcusable: tener éxito.

 
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