LO de promocionar Asturias en el exterior siempre ha sido una tarea complicada. Confundir lo tradicional con lo anticuado es un pecado que nos ha condenado, a ojos del mundo, a aparecer con madreñas 'de serie'. Todos los estereotipos habidos y por haber se reflejaban en anuncios que daban puro bochorno, llenos de robustos hermanos con camisas de leñador que hablaban a cámara como si les escaparan les 'xates' o catalanes que se venían aquí porque el tráfico allí estaba fatal, tú (razón de peso donde las haya). Después, apareció Fernando Alonso y empezó a ganar títulos y aquí no le hicimos ni puñetero caso y, sí, vale, el Señor no le llamó por el camino de la elocuencia, pero, al menos, es fácilmente reconocible y asociable y aparece en no menos de diez anuncios diferentes.
Quizá por ello, se ha tratado de escoger a alguien de su perfil: mundialmente conocido, fácilmente identificable como asturiano y con aura de triunfador. No sé en qué momento se cortó la comunicación y escogieron al Oso Yogui que, salvo su triunfo en las olimpiadas de agenciarse cestas de emparedados, pocos títulos posee en su haber. A lo mejor es que no es fácil encontrar a alguien para hacer un anuncio así o, lo que es peor, que nadie quiere promocionarse con nosotros.
Y que conste que yo me he reído mucho con el Oso Yogui y que, bien mirado, ya era hora de que le dieran un poco de descanso al guardia de Jellystone que, si no, cualquier día de estos le daba un infarto, al pobre. Por esa regla de tres, se podía haber hecho una campaña con el Coyote, ejemplo de trabajo, tesón y perseverancia, sin demasiado éxito, valores a resaltar en los moradores de Asturias, y también al Correcaminos, modelo del turista que viene y se escapa asustado por los precios, y así sacar ambos de ese ambiente hostil del crudo desierto.
Aquí parece que nos hemos rendido a la evidencia: puesto que nos van a tomar a coña, por lo menos, nos reímos nosotros. Si es así, bienvenidos sean Yogui y Bubú y los que estén al caer: los Simpsons para captar el turismo 'familiar'. Epi y Blas para captar el turismo... el turismo, vaya. Todo sea por llenar las arcas y dar la nota. O por una cestita de emparedados.