El cambio climático tiene y tendrá cada vez mayores y más dramáticos impactos en las especies migratorias, desde ballenas y delfines a aves y tortugas, según un nuevo estudio del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), presentado en la cumbre de Nairobi. Algunas especies, como las tortugas verdes, están sufriendo altos niveles de tumores, un aumento relacionado con unas aguas más cálidas que pueden estar favoreciendo las infecciones. Otras, como la ballena franca del Atlántico Norte, pueden estar sufriendo el declive de su principal fuente de alimento, el pláncton, como consecuencia de los cambios en las corrientes de los grandes océanos.
Mientras tanto, los cambios y la pérdida de hábitat tiene impactos significativos en las especies que migran largas distancias. El informe, elaborado por la Convención de Especies Migratorias del PNUMA, pone como ejemplo las cada vez más frecuentes sequías y la menor disponibilidad de agua, que reducirán el hábitat del lago Baikal, despojando de su territorio a especies como el mosquitero acuático.
Alrededor de una quinta parte de las especies de aves podrían verse afectadas por la subida del nivel del mar, la erosión y una acción creciente del oleaje.
Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, afirmó en la presentación del informe que «la biodiversidad está sufriendo en todas partes una gran variedad de impactos, como la sobreexplotación, la pérdida y el daño, en ocasiones irrecuperable, a los hábitat y la contaminación. Por tanto, si no se frena, será aún más difícil cumplir con las metas de 2010 para reducir el índice de pérdida de biodiversidad, objetivo de la Cumbre Mundial de Biodiversidad celebrada en Brasil.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, conservar la biodiversidad en un planeta con un clima cambiante es de máxima importancia económica y un arma muy eficaz en la lucha contra la pobreza. En este sentido, no es casual que esta cumbre se esté celebrando en África. Los parques nacionales y la biodiversidad del país anfitrión, Kenia, generaron 700 millones de dólares en el sector del turismo sólo en 2005. Esto es, los mismos elefantes, leones y rinocerontes que se escondían de los visitantes y se resguardaban de la lluvia entre las acacias del Parque Nacional de Nairobi, son el salvoconducto para superar la frontera que el cambio climático ha puesto en el futuro de África y de todo el planeta.