Han sido varias las exposiciones dedicadas a Amador Rodríguez (1926-2001) tras su fallecimiento, destacando la titulada 'Presencia-ausencia', en el CMAE de Avilés. Esta muestra que presenta ahora la galería Nogal aporta nuevos datos, con interesantes bocetos, 'collages' y con varias piezas escultóricas. El conjunto permite analizar los principios creativos de Amador desde su intimidad, desde la base, donde el artista ya alternaba el uso de complejos cálculos matemáticos y casi filosóficos con depurados 'collages' que manifiestan un gran dominio del color, algo que no era fácilmente detectable en el grueso de su obra escultórica. Hay magníficos dibujos que demuestran cómo resolvía el envite al interpretar plásticamente elementos fundamentales en su quehacer, como ese número triangular de cuatro líneas, sagrado para los pitagóricos, el 'tetraktys', que inunda varias piezas. Pervive ahí esa sutil desarticulación de los volúmenes, juego vital, sugerente y originalmente resuelto, habitual en este ceutí de nacimiento y asturiano de adopción. Un universo de imágenes fruto de este hombre íntegro, artista total, humilde y contundente.