Sábado, 18 de noviembre de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA

SILVIA TRO SANTAFÉ SOPRANO
«Ya no hay ninguna 'prima donna' caprichosa»
«Ya no hay ninguna 'prima donna' caprichosa»
ARTISTA. La cantante valenciana, ayer en Oviedo, donde prepara la ópera 'Cosi fan tutte'. /JESÚS DÍAZ
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La soprano valenciana Silvia Tro Santafé será quien represente el papel de Dorabella, en la ópera de Mozart, 'Così fan tutte', que mañana subirá a las tablas del Teatro Campoamor. Silvia Tro ya es conocida del público asturiano, pues sobre el mismo escenario encarnó papeles en 'Orfeo', 'Don Giovanni' y 'Alcina'. A pesar de su juventud, también es habitual su presencia internacional en los recintos más prestigiosos del mundo operístico, en la mozartiana Viena, en Amsterdam o en Berlín

-¿Cómo se inició su pasión por la música?

-Fue decisiva la influencia de mi madre, a la que le gustaba la música, en general, y la ópera, en particular. Si me remonto a mis abuelos maternos, que eran aragoneses, ellos cantaban jotas por todos los pueblos de la comarca aragonesa. Así que por ahí pudo comenzar la pasión. Luego, mi madre me llevó a estudiar solfeo y piano a una edad muy temprana. A los siete años estaba en un coro infantil y a los trece años hice mi primera prueba de canto en el conservatorio.

-¿Recuerda su primera comparecencia en el Teatro Campoamor, en un papel de la ópera de Monteverdi 'Orfeo'?

-En las tres ocasiones anteriores en las que he estado aquí, me he sentido siempre muy a gusto. La gente es muy profesional y respetuosa.

-¿En su trayectoria internacional se siente especialmente vinculada a la Ópera de Viena?

-Sí, pero no más que a Berlín o Amsterdam. Cada una o dos temporadas estoy presente allí.

-¿Cómo es el estado emocional en la víspera de un estreno?

-Hay un poquito de ansiedad. Nervios. Estás preocupada por la acogida del público, tanto personalmente como en conjunto. Pero, a la vez, estás con muchas ganas de subirte al escenario, que es lo que de verdad te hace feliz.

-Beethoven opinó que 'Così fan tutte' era una obra amoral. ¿Usted secunda ese juicio de valor?

-Bueno, hay que reconocer que el libreto no deja en muy buen lugar a las mujeres. Y que los dúos entre Dorabella y Guglielmo (David Menéndez) son muy insinuantes, están tratados de un modo lleno de erotismo, lo dicen todo sin nombrar nada. Pero Mozart amaba a las mujeres y hay que comprender las sutilezas y la clave de comedia del texto.

-Lo que sí han admirado Beethoven y muchos otros es la estructura musical de la obra. ¿Qué características tiene?

-Es una estructura clásica, con su obertura y textos recitativos que van explicando las razones musicales y avanzando los motivos de la acción.

-¿Cuál es la mayor dificultad que ha de superar Dorabella en el canto?

-He de cantar una tercera por debajo de mi hermana en la función, Fiordiligi (Ángeles Blancas), y eso supone una concentración singular.

-Se dice que fue a partir de esta obra cuando surgió la enemistad entre Mozart y Salieri...

-En esa enemistad hay bastante de leyenda. Ocurre que en la corte a Mozart no le reconocían el genio del que él era muy consciente, y eso produjo algunos resquemores.

-Por cierto, ¿todavía existe alguna 'prima donna'?

-Sí, pero no una 'prima donna' de aquellas que se identifican como caprichosas. El público ya no tiene ningún interés por ese género.

 
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