La soprano valenciana Silvia Tro Santafé será quien represente el papel de Dorabella, en la ópera de Mozart, 'Così fan tutte', que mañana subirá a las tablas del Teatro Campoamor. Silvia Tro ya es conocida del público asturiano, pues sobre el mismo escenario encarnó papeles en 'Orfeo', 'Don Giovanni' y 'Alcina'. A pesar de su juventud, también es habitual su presencia internacional en los recintos más prestigiosos del mundo operístico, en la mozartiana Viena, en Amsterdam o en Berlín
-¿Cómo se inició su pasión por la música?
-Fue decisiva la influencia de mi madre, a la que le gustaba la música, en general, y la ópera, en particular. Si me remonto a mis abuelos maternos, que eran aragoneses, ellos cantaban jotas por todos los pueblos de la comarca aragonesa. Así que por ahí pudo comenzar la pasión. Luego, mi madre me llevó a estudiar solfeo y piano a una edad muy temprana. A los siete años estaba en un coro infantil y a los trece años hice mi primera prueba de canto en el conservatorio.
-¿Recuerda su primera comparecencia en el Teatro Campoamor, en un papel de la ópera de Monteverdi 'Orfeo'?
-En las tres ocasiones anteriores en las que he estado aquí, me he sentido siempre muy a gusto. La gente es muy profesional y respetuosa.
-¿En su trayectoria internacional se siente especialmente vinculada a la Ópera de Viena?
-Sí, pero no más que a Berlín o Amsterdam. Cada una o dos temporadas estoy presente allí.
-¿Cómo es el estado emocional en la víspera de un estreno?
-Hay un poquito de ansiedad. Nervios. Estás preocupada por la acogida del público, tanto personalmente como en conjunto. Pero, a la vez, estás con muchas ganas de subirte al escenario, que es lo que de verdad te hace feliz.
-Beethoven opinó que 'Così fan tutte' era una obra amoral. ¿Usted secunda ese juicio de valor?
-Bueno, hay que reconocer que el libreto no deja en muy buen lugar a las mujeres. Y que los dúos entre Dorabella y Guglielmo (David Menéndez) son muy insinuantes, están tratados de un modo lleno de erotismo, lo dicen todo sin nombrar nada. Pero Mozart amaba a las mujeres y hay que comprender las sutilezas y la clave de comedia del texto.
-Lo que sí han admirado Beethoven y muchos otros es la estructura musical de la obra. ¿Qué características tiene?
-Es una estructura clásica, con su obertura y textos recitativos que van explicando las razones musicales y avanzando los motivos de la acción.
-¿Cuál es la mayor dificultad que ha de superar Dorabella en el canto?
-He de cantar una tercera por debajo de mi hermana en la función, Fiordiligi (Ángeles Blancas), y eso supone una concentración singular.
-Se dice que fue a partir de esta obra cuando surgió la enemistad entre Mozart y Salieri...
-En esa enemistad hay bastante de leyenda. Ocurre que en la corte a Mozart no le reconocían el genio del que él era muy consciente, y eso produjo algunos resquemores.
-Por cierto, ¿todavía existe alguna 'prima donna'?
-Sí, pero no una 'prima donna' de aquellas que se identifican como caprichosas. El público ya no tiene ningún interés por ese género.