Ya sea por el cambio climático, o por el crecimiento de la población, o por el derroche en el consumo, o por todo a la vez, lo cierto es que los problemas en el abastecimiento de agua cada vez preocupan más en el mundo en general, y en Asturias en particular. Durante los últimos años planea el temor a las restricciones, y todo parece indicar que algún día llegará el lobo. En Gijón, la situación es privilegiada, pero no tanto como para desterrar todas las incertidumbres. Luis Alemany, gerente de la Empresa Municipal de Aguas (EMA), mantiene un prudente optimismo, o un moderado pesimismo.
-Los embalses de Tanes y Rioseco están al 32% de su capacidad. En esa situación, dicen en Cadasa que el suministro para el centro de Asturias sólo está garantizado hasta febrero si antes no llueve de manera intensa. ¿Hay peligro de restricciones en Gijón?
-Aquí no hay tanto problema. Es cierto que el 60% del agua que llega a Gijón es del Consorcio de Aguas, pero en una situación de gran sequía podríamos acudir a nuestros acuíferos, poner en marcha todo el bombeo y secar todo lo secable. Este es un recurso que mantenemos como reserva y hasta ahora no hemos tenido que usar.
-¿Qué capacidad tienen esos acuíferos?
-El principal es el del Peñafrancia, que tiene una capacidad importante, de 14 hectómetros cúbicos, de los que en la actualidad sólo usamos 1,8. Pero en caso de emergencia, entre preservar el acuífero o garantizar el abastecimiento, no habría duda.
-¿Sería suficiente esa alternativa para suplir la carencia de Tanes y Rioseco?
-No, sería complementario a la otra opción que tiene Cadasa, el bombeo de agua desde el río Narcea, a la que el consorcio acude en ciertos casos.
Menos consumo
-De esa medida de emergencia ya se viene echando mano desde el pasado mes de junio. ¿Llega a Gijón ese agua?
-Ahora no, porque el consumo en Gijón bajó estos días, quizás porque hay menos gente o porque disminuye el agua empleada en riego al aprovechar el rocío de la mañana. Sin embargo, sí llegó agua del Narcea a finales de agosto y principios de setiembre. Y me imagino que, tal y como está la cosa, nos dirán que nos la vuelven a mandar en cualquier momento.
-¿Llega ese agua a todo el territorio de Gijón?
-No, sólo de Roces hacia abajo. Por eso, no podríamos dar suministro del Narcea a zonas rurales, porque están en cotas más altas. Ahí debe llegar el agua de Tanes y Rioseco y, en caso de que falle el suministro del Nalón, sí podrían verse afectados por restricciones. El abastecimiento se puede ver comprometido en Ruedes, Serín, Huerces, Fano, zonas altas de Deva...
-¿Cuándo podría ocurrir esto?
-Eso debería decirlo Cadasa. Sin embargo, esperemos que con la gestión que hacen del embalse no se tenga que llegar a esa situación. Lo normal es que comiencen a dar agua del Narcea para mantener reservas en Tanes.
-Su situación es preocupante.
-Sí, porque, además, de ese 32% que queda hay un porcentaje que no es útil: en el fondo del embalse la calidad del agua es baja. Lo mejor nos lo hemos bebido ya.
Embalses dolorosos
-¿Es la construcción del embalse de Caleao la única solución?
-Hay que guardar para luego tener. ¿Caleao? No quiero decir ninguna ubicación, pero hay que aumentar la capacidad de embalsar.
-Pero para Caleao habría que pagar un alto precio, anegar todo un valle de gran valor ambiental.
-Cualquier otra ubicación sería igual de dolorosa.
-¿No se puede sacar agua de otro lado, de las aguas subterráneas?
-Los acuíferos no garantizan el abastecimiento; cuando falta agua en la superficie, también falta en el subsuelo.
-Los usuarios también tienen un importante papel que jugar, y ahora el ministerio plantea establecer los 60 litros de agua por persona y día.
-Hay que concienciar a la gente, porque con el nivel de vida actual el consumo se dispara: en Gijón está en 190 litros por habitante y día. Cuanto más urbanita es un sitio, más se consume. Así, en Madrid rondan los 300 y en Nueva York, según los datos que se manejan, aunque no sé si creérmelo, doblan nuestras cifras.
-Nuestros vecinos ya sufrieron los efectos de ese derroche.
-Santander ha estado teniendo restricciones porque no tienen capacidad de embalsar agua y se abastecían de un río que consideraban inagotable, pero se secó. Y es la capital que tenemos más cerca.