El Grupo Nozar, propiedad del empresario asturmexicano Luis Nozaleda, construirá cerca de 450 viviendas en los terrenos de La Talá, al oeste de la villa de Llanes. De ellas, unas 350 serán bloques de pisos y, el resto, chalés unifamiliares, según contempla el proyecto de urbanización aprobado por el Ayuntamiento el 27 de octubre. En la promoción de viviendas también participará la familia Masaveu.
Nozaleda entra en La Talá tras haber llegado a un acuerdo de compra con otro empresario asturmexicano, Juan Antonio Pérez Simón, por una cantidad que ha rondado los 33 millones. El indiano natural de Turanzas concentra la propiedad de la mayor parte de estos terrenos, adquiridos a mediados de los años noventa.
El grupo de Luis Nozaleda -nacido en México, pero con raíces familiares con Cabranes-, constituye una de las principales promotoras de Madrid. Además, posee el 100% de Aguas de Panticosa, sociedad que explota el balneario de Panticosa (Huesca) y, próximo a él, un hotel de cuatro estrellas y un campo de golf. A ello hay que añadir la bodega de vinos de Somontano Enate, varias empresas de alimentación, el 19% de Flex y la participación en el accionariado de diversas sociedades inmobiliarias. En el ejercicio de 2005, Nozar alcanzó los 78 millones de euros de beneficios.
En la promoción de La Talá también participará el grupo Masaveu. La familia asturiana, titular de una de las mayores fortunas del país, es dueña junto con Nozar de una de las marcas más prestigiosas del mercado vinícola español, la bodega Aalto, de Ribera del Duero, tras haber adquirido a principios de este año el 80% de sus acciones.
El desarrollo de La Talá supondrá el crecimiento de la villa de Llanes en dirección a Poo, en unos terrenos delimitados por la AS-263 y los acantilados, y cuya urbanización, debido al emplazamiento privilegiado en que se encuentran, ha arrastrado no poca polémica en la última década.
La superficie total incluida en el plan parcial de La Talá suma 282.049,98 metros cuadrados, aunque serán muchos menos los metros edificables, ya que el plan contempla una protección especial de doscientos metros desde la línea de costa. Los chalés más cercanos al mar no invadirán esa franja, aunque sus parcelas sí lo harán en parte. El plan parcial también especifica los espacios que la promotora deberá ceder al Ayuntamiento y los viales de uso público que está obligada a habilitar.
Pisos y área comercial
Según el diseño del documento, la franja colindante con la carretera está reservada a la edificación abierta. Son 31.137 metros cuadrados. De ellos, 5.077 ya pasaron a manos municipales merced a una cesión anticipada que posibilitó urbanizarlos como aparcamiento para caravanas. El resto son para bloques de pisos de los que se calcula que saldrán en torno a 350 viviendas. También queda delimitado un espacio para un equipamiento comercial (3.129 metros cuadrados).
La siguiente división en dirección a la franja costera está reservada para las 'Viviendas unifamiliares de tipo 1' (44.996 metros cuadrados) y 2 (35.517) o, lo que es lo mismo, chalés individuales con una altura máxima de siete metros hasta el alero -dos pisos y bajocubierta-. El proyecto diseñado por la promotora de Pérez Simón Asturamericana contemplaba la construcción de casi noventa.
El siguiente área (81.861 metros cuadrados) está protegida como espacio libre privado -no se podrá edificar en él y quedará abierto al público-. Ya junto a los acantilados, se reserva un espacio libre de dominio público con una superficie de 43.771 metros cuadrados. La senda costera también se desviará hacia el interior, por indicación de Costas, para proteger este espacio de alto valor ecológico.