Fantasium no ha podido con Mercaplana. La macrocarpa basada en hinchables instalada las últimas navidades en Poniente para suplir la falta del tradicional salón de la infancia y la juventud reunió a 30.000 personas en los 19 días que estuvo abierto. Un público muy por debajo de las expectativas que la empresa encargada de su montaje y explotación, la navarra Producciones Siglo XXI, se había marcado al recalar en Gijón. «Fantasium no fue rentable», confirmaron fuentes vinculadas al fallido espacio lúdico alternativo.
Hay que tener en cuenta que la marca que ha formado parte del recinto de la vera del Piles casi desde su fundación viene obteniendo en los últimos años, según los datos oficiales de la Cámara de Comercio, unas afluencias de entre 70.000 y 80.000 visitantes.
El fiasco económico produjo especial frustración entre los responsables de Fantasium, según ha podido saber EL COMERCIO, porque se tomaron como referencia unos aforos de Mercaplana que, a la luz de los pobres resultados conseguidos, la empresa pamplonesa considera «hinchados». De hecho, los gestores de las cuatro capas climatizadas que albergaron el proyecto lúdico de Poniente mantuvieron abiertas al público sus instalaciones más días, en horario más amplio de mañana y tarde y con un precio de entrada superior. Los responsables de la empresa navarra discrepan además de la política de invitaciones que se siguió.
Tampoco cayó bien en Producciones Siglo XXI que el concejal de Festejos, Iván Álvarez Raja, llegara a especular con la posibilidad de mantener abierto Fantasium seis meses al año, según el modelo del Palacio de los Niños de Oviedo.
La Cámara de Comercio de Gijón, el pilar fundamental de la Mercaplana actual junto con el Ayuntamiento de Gijón y el Principado, no quiere entrar en polémica con los pamploneses, pero considera que Fantasium, por su planteamiento y limitaciones, nunca supuso una amenaza real para el salón de la infancia y la juventud.
Paliar una carencia
El director de la Feria de Muestras, Álvaro Muñiz, insiste en que Mercaplana no se celebró las pasadas navidades porque las obras del recinto ferial no permitían «disponer del espacio de calidad y mínimamente seguro que requiere una actividad con una gran tradición en Gijón -es el salón más antiguo de España después de los de Bilbao y Barcelona- y suficientemente testeada como para conocer los gustos e intereses de la gente». En ese sentido, valora Fantasium como «una solución momentánea, una cosa alternativa que se hizo para intentar paliar lo que era valorado en la ciudad como una carencia».
El gerente de Mercaplana, Miguel García Barro, tampoco quiere echar leña al fuego. El técnico cameral considera que es un error considerar la celebración de un salón navideño como el gijonés en términos de rentabilidad económica.
«Es una actividad deficitaria, con la que la Cámara de Comercio hace un gran esfuerzo para dar un servicio a la ciudad», explica García Barro, quien recuerda que en 1995 el certamen estuvo a punto de desaparecer por la falta de apoyos institucionales.