El papel de las asociaciones de vecinos «es clave» para favorecer la integración de los inmigrantes en la sociedad española. Esta es la principal conclusión a la que han llegado las 40 entidades asociativas de toda España que, desde el viernes y hasta ayer, han participado en el Congreso de Extranjería y Asociacionismo organizado por la Entidad Cooperativa para el Desarrollo Sostenible (Ecode).
Tras dos días de mesas redondas y debates se presentaron las propuestas de actuación que se trasladará a las administraciones y colectivos que trabajan con inmigrantes. Precisamente, la elaboración de un plan de actuación conjunta del movimiento asociativo se ha planteado como una de las prioridades para mejorar el trabajo con la población extranjera.
La coordinación entre las asociaciones de inmigrantes, que «cumplen un papel importante al reunir a la población extranjera, pero que pueden resultar excluyentes», los colectivos que trabajan por y para los inmigrantes y las asociaciones de retornados, «de los que se debe aprovechar su experiencia», será una de líneas de trabajo a seguir.
La otra será lograr la implicación del movimiento vecinal en el fenómeno de la inmigración. Según las conclusiones del congreso, «no hay una ninguna organización que tenga la capacidad de los vecinos para conseguir acercarse e integrar» a la población extranjera. Sin embargo, la participación vecinal en este tema es escasa, «bien por falta de interés o por miedo». Durante las jornadas se presentaron dos experiencias llevadas a cabo en Madrid y Barcelona que se tomarán como referencia para intentar trasladarlas a otras ciudades.
La coordinación de las asociaciones implicará, además, una coordinación de los recursos disponibles. En el congreso se ha incidido en la necesidad de que los diferentes colectivos que trabajan en el campo de la inmigración «no se dejen llevar por las subvenciones» a la hora de planificar sus propuestas de actuación.
Análisis normativo
Los participantes en el encuentro también criticaron el «anacronismo» de la legislación que regula los derechos y libertades de la población extranjera, porque «es una norma con muchas deficiencias prácticas que aleja la ley de la realidad social».
Cuestiones como el reagrupamiento familiar, las autorizaciones de trabajo de aquellos extranjeros que ya se encuentran en España, aunque sea en situación irregular, o los problema de los menores no acompañados, ni tutelados también se abordaron en las jornadas.