El único detenido en relación con la muerte de Marcelino García Álvarez, cuyo cadáver apareció con signos de violencia el pasado jueves cerca del centro ocupacional de Canero (Valdés), ingresó ayer en prisión tras prestar declaración en el juzgado de Luarca. Manuel García, hijo de la víctima y hasta ahora único imputado en el caso, fue conducido por las fuerzas de seguridad a la cárcel de Villabona.
El acusado, de 33 años, llegó en un coche oficial al juzgado de Luarca sobre las diez y media de la mañana, después de permanecer detenido desde el viernes en el cuartel de la Guardia Civil, pero no accedió a dependencias judiciales hasta pasadas las doce del mediodía. Según fuentes de la investigación, durante las cuatro horas que duró su declaración ante el juez, el joven negó tener relación alguna con lo muerte de su padre.
La Guardia Civil custodió la entrada de las dependencias judiciales mientras duró el interrogatorio, ya que la declaración del detenido causó gran expectación en el vecindario. Por eso, desde primera hora, tres coches patrulla vigilaron las cercanías de las dependencias judiciales.
Las tres hermanas del fallecido, Marcelino García Álvarez, y otros familiares cercanos permanecieron parte de la mañana en las proximidades del juzgado. Estudian personarse en la causa en caso de no aceptar la petición de pena del fiscal para el, hasta ahora, único imputado. De momento, el juez ha decretado secreto de sumario y la Guardia Civil -que detuvo a Manuel García el mismo día en que se practicó la autopsia a su padre y antes de que pasaran 48 horas del crimen-, descarta nuevas detenciones.
Los familiares recordaban ayer las disputas que «con normalidad» tenía la familia. Además, concretaron que la víctima, de 53 años, se había quejado «en más de una ocasión de maltrato en el ámbito familiar, tanto psicológico como físico». Marcelino García Álvarez vivía a 200 metros del lugar donde apareció su cuerpo, en el patio del centro ocupacional de Canero. Uno de sus primos, José Manuel Peláez, aseguró ayer que la víctima «tenía problemas económicos por una mala gestión familiar» y «en algún momento los tuvo con el alcohol». Sin embargo, advirtió que era una persona «nada violenta y entrañable» para sus amigos.
Buscan el arma
La Policía Judicial de Luarca, encargada del caso, pudo observar el mismo día que se encontró el cadáver las contusiones y los hematomas que presentaba el cuerpo, sobre todo en la cabeza. También había un reguero de sangre entre la que era su vivienda familiar y el centro ocupacional, en la puerta de entrada a las instalaciones y en el timbre.
La Guardia Civil aún busca el objeto utilizado por el autor del crimen para golpear a la víctima.