Martes, 21 de noviembre de 2006
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Ambiente de paz en Gijón
Cinco monjes tibetanos llegados del sur de la India inician con un ritual de sanación medioambiental su estancia de dos semanas en Asturias
Ambiente de paz en Gijón
CEREMONIAL. El lama Geshe Gyaltsen se dirige a los presentes antes de comenzar con el ritual budista. / JOAQUÍN BILBAO
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Son las seis de la tarde y comienza a oscurecer en los Jardines del Náutico de Gijón. Allí, cinco monjes tibetanos llegados del sur de la India comienzan a aviarse para un ceremonial que busca la paz mundial y la purificación mediambiental. Medio centenar de personas observan lo que ocurre. Algunos llamados por el reclamo del budismo y otros por la simple curiosidad del que pasaba por allí y descubre que algo poco habitual ocurre. Se desenfundan móviles para captar fotos y comienza la oración.

El lama Geshe Gyaltsen saluda amable al respetable y se sirve de una suerte de spanglish con acento mexicano para introducir a los presentes en los motivos de su visita. Y es que él y sus compañeros del monasterio de Gashar Tawon Khangtsen están inmersos en una gira mundial por la paz interior que les tendrá en Asturias las próximas dos semanas. «Ahorita este mundo es terrible, muy malo», dijo el lama antes de explicar a los presentes que el planeta no necesita ni guerras ni terrorismo ni terremotos ni huracanes, que la paz es sinónimo de felicidad y que todos debemos buscarla. «Necesitamos salvar al mundo, si hay problemas, todos somos responsables», señala el lama ante un público al que invita a rezar junto a ellos.

Arranca entonces la sanación ambiental y el ritual por la paz mundial, que se prolonga por espacio de unos veinte minutos. Con los monjes sentados, comienza a escucharse la cantinela de la lectura de unos textos sagrados en tibetano. Los monjes, que acompañaban de tambor, platillos y campanas su rezo, se sirven de un recipiente llamado 'umbat' lleno de agua con azafrán y de una pluma de pavo real para realizar la purificación mediambiental pretendida. Era esa agua la encargada de purificar y el lama Gashar Tawon Khangtsen emplea la pluma para distribuirla a su alrededor.

Claro que el proceso de limpieza cuenta con más símbolos. En una palangana amarilla de plástico se situaba un muñequito de nombre 'Lu' hecho con harina que representaba a la humanidad, y sobre el que también se vierte ese agua con ánimo de sanación. Suenan campanas, tambores y platillos y acaba la plegaria con los monjes ataviados con el 'sock sha', una especie de sombrero ritual. El lama se despide e invita a todos a un sinfín de actividades que se realizarán durante las próximas dos semanas en Gijón, Avilés, Oviedo y Cangas de Onís.

 
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