Martes, 21 de noviembre de 2006
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GIJÓN

AL AIRE
Estrellas
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LLEGÓ (a la columna), vio (que el folio que este menda tenía en la máquina de escribir estaba tan blanco como su mente) y aprovechó para rellenarlo con este comentario:

-Cuanto menos resta para las elecciones, más son los políticos que acuden en pos de mis servicios profesionales con el deseo de que aplique a sus rivales, en no pocas ocasiones del mismo partido, técnicas como conjuros maléficos, aojamientos y vudú. En tales ocasiones les explico que se trata de prácticas rigurosamente prohibidas en el Código Deontológico de la Brujería aprobado en Salem en el año 1901. No obstante, a la mayoría de tales clientes he de explicarles también el significado de la palabra 'deontología', a pesar de lo cual insisten en lograr sus objetivos de causar daño a sus enemigos merced a la magia negra.

Aproveché la presencia de la quejicosa Sibila para solicitarle que sondeara en su bola de cristal, o en las huevas de un oriciu (oriciomancia), o incluso en las estrellas, para decirme si, al fin, ésta sería la temporada del ascenso del Sporting a la llamada precisamente liga de las estrellas. Así habló la bruja de El Natahoyo:

-Descarto la astrología, dado que tengo pleno convencimiento de que se trata de un arte supersticioso consistente en hacer que los imbéciles vean las estrellas, sobre todo a la hora de pasarles las minutas. Aprovecho la ocasión para proclamar la mendacidad de considerar la astrología como precursora de la seria astronomía, lo cual sería como hacer lo propio con el cerebro respecto a la siquiatría. No sé si me explico...

Una sonriente Sibila esperó a que un servidor se rascara la cocorota con idéntica expresión a la que debió de adoptar el primer neandertal del Sidrón que vio un rayo cruzar el cielo, tal fue la perplejidad que me produjo la comparanza. Luego continuó:

-Por otra parte, amiguín, las estrellas tienen escasa importancia si tenemos en cuenta que el Universo que conocemos podría ser uno de los muchos que jalonan un espacio de múltiples dimensiones, fuera de nuestro alcance por la imposibilidad de cruzar el hiperespacio que los separa...».

-O sea, los llamados universos paralelos -interrumpí.

-Para lelos ya está bien con éste y, más concretamente, con el único planeta habitado que se conoce. Respecto a tu pregunta, mañana consultaré mi bola de cristal y te contaré lo del Sporting.

Y yo les contaré a ustedes.

 
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