Martes, 21 de noviembre de 2006
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«Hay gente mayor que no viene a misa al no poder bajar las escaleras»
«Hay gente mayor que no viene a misa al no poder bajar las escaleras»
ACCESO. Imagen de la entrada al Buen Pastor. / SEVILLA
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«Es un cambio necesario que todos estamos esperando como agua de mayo». Juan Manuel Hevias, párroco que cumple cuatro años al frente de El Buen Pastor, conoce de primera mano las muchas limitaciones que presentan las actuales instalaciones de la calle del Progreso, inauguradas el 15 de octubre de 1978. El hecho de que la iglesia se encuentre en un sótano impide que muchos fieles puedan acudir a misa y a las actividades que allí se celebran: «Hay gente mayor y personas discapacitadas que no pueden bajar las escaleras», afirma Hevias.

Los problemas también se presentan a la hora de celebrar un funeral, «puesto que bajar el féretro hasta el templo es muy costoso», y muchas de las actividades que desarrolla la parroquia se ven limitadas por su tamaño e incluso deben buscar otra ubicación.

La construcción de la nueva iglesia, pocos metros más arriba de donde se encuentra el actual templo, pondrá fin a todos estos problemas que llevaron a sus responsables a reclamar un nuevo edificio en 1995, durante las celebraciones del vigesimoquinto aniversario de la creación de la parroquia.

Inicios en el Patronato

Tras desmembrarse de las parroquias de Ceares y La Milagrosa, El Buen Pastor se conformó como tal en 1970, año en el que también vieron la luz las parroquias de la Inmaculada, La Resurrección, El Espíritu Santo, La Sagrada Familia de Contrueces, San Miguel de Pumarín y San Vicente de Paúl. La ausencia de un templo propio obligó al primer párroco, Eduardo Gordón Badiola, a buscar una ubicación, que encontró en el colegio del Patronato San José.

Con el paso del tiempo y el crecimiento de la parroquia, se hizo cada vez más necesaria la búsqueda de un emplazamiento para la construcción de una iglesia. Éste apareció en 1973, gracias a la donación de un terreno de 476 metros cuadrados por parte del matrimonio formado por Teresa Armada y Francisco Aritio. En el mismo se levantó la iglesia actual, con dos escaleras de acceso, dos viviendas terminadas y locales de reuniones, a cambio de las catorce viviendas con las que contaba el proyecto elaborado por Alfredo y Alejandro Miranda.

La idea de los precursores de aquella iglesia, que finalmente costó a la parroquia 13 millones de las antiguas pesetas, era apostar por un templo diferente, que además de para celebrar misa, bautizos o bodas, sirviese para reuniones, conferencias o conciertos, lo que conllevó que, por ejemplo, la pared del altar estuviese limpia de obstáculos para que en ella pudieran proyectarse películas o diapositivas. Otra novedad fue la colocación de sillas, en vez de los habituales bancos, lo que ayuda a dar otro aire al templo.

Desde 1978, cuando finalmente se inauguró la iglesia, el edificio parroquial ha sido de mucha utilidad para los vecinos de la zona, pero el envejecimiento de la población y la construcción de numerosas viviendas dentro de los límites parroquiales, han hecho necesaria la búsqueda de un emplazamiento acorde a las nuevas necesidades de la población de la zona.

Desde el Arzobispado se ha sabido comprender la situación de El Buen Pastor y, gracias a su apoyo económico, el templo de la calle de Francisco Carantoña con General Francisco Ferrer y Guardia será una realidad muy pronto. Algo que los numerosos fieles con que cuenta la parroquia han recibido con mucha alegría y entusiasmo, como demuestra la ascendente cifra de colaboraciones económicas que están llegando a los oficinas parroquiales desde que en 1999 se conoció el acuerdo entre el Ayuntamiento y el Arzobispado para la cesión del terreno para la construcción de la iglesia.

 
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