AUNQUE yo el otro día comentaba que ya estaba bien de construir historias de mártires a pesar de ver (tras la convocatoria de la manifestación de mañana, miércoles, 22) oscuros intereses políticos, nunca dudé en estar presente en la misma. Pues, a veces, tragas carros y carretas y, olvidando lo malo (que en esta ocasión lo hay y mucho), te quedas con lo importante, que yo entendía que era la lucha en defensa de los trabajadores y sus representantes, la defensa del puesto de trabajo y las libertades en general.
A menudo, se cree que haciendo un conglomerado de reivindicaciones se logra sumar a nuestra propuesta un mayor número de ciudadanos, pero no siempre es así. Al menos, no a los que pensamos que deberían asistir por su implicación política o sindical. Yo diría que incluso a algunos les liberamos de esa obligación moral.
Si yo, como vecino de esta ciudad, me decidiera a ir mañana a la manifestación convocada en la misma, me gustaría saber qué estoy reivindicando, qué estoy apoyando y a quien. También qué se intenta conseguir con la misma Desde luego, según el cartel de la convocatoria que se ha leído, las razones son unas u otras, posiblemente todas justas y razonables (por separado claro), pero yo me quedo con la que hacen desde la zona rural, desde el comité de empresa de Naval Gijón y desde la plataforma (que, por cierto, no dice quiénes son los firmantes), la de los afectados por las sombras o los del metrotrén.
Creo que de la única manera con la que se puede ir a la manifestación, sin miedo a equivocarse (sobre todo conociendo dónde acaba la marcha) es sabiendo contra quién se hace. El resto tiene poca importancia para algunos de los que convocan o apoyan. Por tanto, cada cual ya sabe a qué atenerse Todos somos mayores en edad democrática, después de cumplirse recientemente 30 años sin el dictador