Deportes Vocearán hasta desgañitarse la garganta animando a los jugadores sportinguistas, abuchearán sin pudor a los alaveses, cantarán los himnos clásicos y consabidos, agitarán las banderas de rigor, montarán bulla golpeando con saña y al unísono unos palitroques de plástico, lucirán los colores de la camiseta rojiblanca... Unos 2.000 aficionados del Sporting, pese a la televisión, se atreverán a cruzar entre el viernes y el sábado la frontera asturiana y convertirán el estadio de Mendizorroza en un santuario rojo y blanco.
Gijón y Asturias siguen con asombro a su equipo, que se ha situado en el camino de ascenso a Primera División. La población, socios y seguidores, controlan su euforia por un probable pasaporte a la categoría de oro del fútbol español con un punto de escepticismo por si, al final, ese sueño no es posible. Pero, mientras dura, la parroquia vive una alegría colectiva que afecta a todos. Y en este estado de euforia social, son muchos los que hacen planes para acompañar a la plantilla rojiblanca en su próximo desplazamiento. Destino, Vitoria.
La afición sportinguista celebra la buena marcha de los suyos. Una vez más, los hombres de Preciado no se sentirán solos lejos de El Molinón. No importan los 332 kilómetros que separan Gijón de Vitoria. La Federación de Peñas Sportinguistas ha dispuesto dos autocares para viajar el mismo día del duelo -que podrán ser más si existe demanda para ello ya que, como señalaba su presidente, José María Suárez Braña, «ningún sportinguista que quiera ir a Vitoria se quedará sin viajar»-.
Y son numerosas las peñas que ya han confirmado su presencia en Mendizorroza -Isma, Manjarín, Llagar de Begoña, Baruyu, Sidrería Sporting, Jorge, Portería Sur, La Iglesia, Edujos, La Tayuela, La Cueva, Maliayo, San Martín, El Indio, Berna-Pendás y Galastur-El Centenario, entre otras muchas-. «La afición, en los cien años de historia de este club, nunca ha fallado, recordaba José María Suárez Braña, que no será de los expedicionarios ya que tiene que desplazarse a Valencia, donde se reunirán los miembros de Aficiones Unidas, la entidad que aglutina las federaciones de peñas de los clubes españoles.
Actualmente, el club gijonés supera los 11.500 abonados, una cifra que, merced a los buenos números cosechados por los rojiblancos, podría verse aumentada de forma significativa durante la campaña de invierno, que se presentará la próxima semana. Una buena porción de esa tarta de seguidores seguirán el devenir del equipo en Mendizorroza, con capacidad para 19.900 personas. El último precedente, de 2005, es favorable a los rojiblancos, que se impusieron con un gol de Pablo Álvarez.
Muy visibles
La cifra de desplazados no superará la registrada en otras plazas, como Salamanca, donde se llegaron a reunir 4.000 sportinguistas. No será, pues, el desplazamiento más numeroso, pero sí el primero de estas características en la actual temporada. Además, se hará muy presente en las gradas de Mendizorroza ya que la afluencia media de seguidores alaveses este año ronda los 5.500 espectadores -5.757 en el último encuentro con el Albacete como rival-.
Lo que tenga que conseguir el Sporting será por su poder de convicción y su fortaleza mental, pero el equipo de Preciado también podrá llegar muy lejos por el aliento de unas gradas ajenas, pero pobladas de miles de camisetas rojiblancas. «No dudamos que habrá muchos sportinguistas. En todos los campos de España nos encontramos con gente del Sporting. Y eso es importante. En Castellón, por ejemplo, hubo muchos seguidores en la grada, destacaba ayer el capitán Chus Bravo. «Vas a cualquier lugar y siempre hay una camiseta rojiblanca...», añadía el futbolista de La Camocha.