Era el filósofo de los escenarios y así se le recordará con el tiempo, desbordando las descripciones más ambiciosas de un diseñador de interiores, porque Chus Quirós era mucho más que un clásico decorador. Se le recordará así pues así le llamaban muchos de sus amigos y todos sus admiradores, diciendo verdad sin dejar de construir una metáfora. Y es que este asturiano de Mieres del 42, fallecido el domingo tras firmar cientos de escenas de modernidad, llevar su obra el cine y al teatro y poner su paleta entre libros de escaparates, pucheros de restaurantes y en noches de bares asturianos, era pensador de Universidad, especializado en Filosofía Pura.
Silencioso, con una sensibilidad artística que sólo se podía comparar a su capacidad para adelantarse a las formas de su tiempo, Chus Quirós, ha dejado tras su muerte innumerables huellas de su singular trabajo. Realizó más de 100 obras, pero no todas en Asturias, ni siquiera todas en España. Su sello, omnipresente durante una época en la que su nombre representaba la exquisitez de un buen reparto de estancias y mobiliarios, se puede encontrar en Madrid, en la vecina Galicia, en el País Vasco y en Andalucía, pero también en Colombia, donde restauró el hotel Caribe, de Cartagena de Indias, y en Panamá.
Sin embargo, pese a su prolífica aventura fuera de Asturias, es en su tierra donde realizó los trabajos que le incluyeron en la nómina principal entre los mejores decoradores del país.
Sus mejores trabajos
A su mano se deben los interiores de algunos de los bares más conocidos. El 'Gato Pardo', uno de sus primeros trabajos se convirtió, gracias a su decoración, en un pequeño templo de modernidad en el mismo centro de Mieres. Con el 'Pick up' hizo lo mismo en Oviedo, donde puso su personalidad a infinidad de locales y restaurantes, como La Goleta, Casa Fermín (a la que aportó la entrada de la cocina), la vieja Tabla del Rey Ramiro, hoy 'Punto y coma', o la cafetería del Hotel Reconquista. También en Gijón dejó memoria, decorando uno de los salones principales del restaurante Las Delicias; en Avilés lo hizo, entre otros lugares, en el Hotel Villa de Avilés, y en Somiedo, por ejemplo, en el Castillo del Alba.
Pero su quehacer no se fraguó sólo entre fogones, cafés y copas. Edificios como el Archivo de Indianos, en Colombres, llevan su sello. Como también lo llevaron los en su tiempo modernísimos cines Brooklyn, de Oviedo.
Otra creación singular y especialmente importante en su trayectoria fue el diseño del interior del pabellón que representó al Principado en la Expo Universal de Sevilla en 1992, hoy levantado en los lindes del Museo del Pueblo de Asturias, con una distribución muy diferente. Sin duda ese trabajo fue uno de las que más impulso dio a su carrera.
Años antes, en 1986 y en uno de sus escenarios favoritos, Oviedo, creó otra de sus obras más recordadas, aunque, más efímera. El proyecto 'La quimera del agua', que llevó un lago y varias fuentes a la plaza de la catedral. También fue pasajera, pero inolvidable, la primera Semana Negra de Gijón, creada por su imaginación entre los barcos del Musel.
Cine y teatro
Pero Chus Quirós también trabajó como escenógrafo y director artístico de cine y de teatro. En pantalla grande lo hizo al lado de directores como Gonzalo Suárez, con quien compartió los títulos de crédito de 'La loba y la paloma' y 'Morbo'.
También fue decorador de José Luis Garci y del fallecido Mario Menéndez, al que le hizo los decorados de 'El vivo retrato'. Sobre la escena dejó huella en una producción de Teatro Margen, para quien hizo los decorados de 'Riego', de Prieto Benito.
En los últimos años dirigió su propio estudio de proyectos y llegó a tener una tienda de muebles de diseño, en pleno centro de Oviedo, un negocio que traspasó hace un par de años a su socio Miguel Pando, con quien firmó alguno de sus trabajos más recientes.