El cuerpo sin vida del afamado decorador asturiano fue incinerado ayer, en una silenciosa ceremonia de dolor que se desarrolló sobre las dos y media de la tarde. Pero la misa de funeral, por su eterno descanso, que se espera multitudinaria, tendrá lugar hoy. Su templo será la iglesia parroquial de Santo Domingo, en Oviedo. La cita religiosa es a la una de la tarde.
Allí estarán su familia y sus mejores amigos. Todo el mundo espera a Juan Cueto, su inseparable compañero de fatigas, fútbol y tertulias, a Miguel Pando, su socio en los últimos años de trabajo, a José Luis Garci y Gonzalo Suárez con los que trabajó. Pero sobre todo su mujer Rosa Linares y sus dos hijos, Iván y Sara.